Live Earth 2007


Festival de Música y Artes del Valle de Coachella


Concierto Black Eyed Peas


Concierto Voodoo Glow Skulls


Concierto Tropical Evolución Vox


Conciertos de DIO


Otras galerías



Martes 31 de julio, 2007


Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1675055

Maestro.El trabajo de Ingmar Bergman comprende 54 películas, 126 producciones teatrales y 39 obras para radio.
Director de cine:

Ingmar Bergman Mirada genial

El director sueco Ingmar Bergman murió ayer lunes a los 89 años de edad en la isla de Faro, en el Mar Báltico, su residencia en los últimos años y la misma donde rodó algunas de sus obras maestras

Agencias DPA, EFE y AFP

Estocolmo, Suecia.

El director de cine y teatro sueco Ingmar Bergman murió ayer a los 89 años en su casa en la isla de Faro, en el Mar Báltico. Según comunicó su hija Eva Bergman en Estocolmo, su padre “se durmió plácidamente”.

El creador de clásicos del cine como El silencio o Fanny y Alexander era uno de los directores más importantes del siglo XX.

Sus más de 40 películas indagan en las profundidades y las experiencias más dolorosas del alma humana. Por su importante y profusa obra recibió premios honoríficos en Cannes y Hollywood.

El primer ministro sueco, Frederik Reinfeldt, alabó a Bergman como “uno de los mayores dramaturgos del mundo”. El escritor policial sueco Henning Mankell, compatriota y yerno de Bergman, dijo que su muerte fue “feliz y sin dolores ni miedos”. Mankell, casado con Eva Bergman, dijo: “Lo vi la semana pasada, y ya tenía claro que se iba a morir. Me alegro de que haya muerto en su propia cama”.

Como en “todas las personalidades así de fuertes”, también en Bergman coincidieron al final “el deseo de morir y el deseo de vivir, que luchaban uno con otro”, señaló. “Pero al final murió con paz interior y sin temor”, dijo Mankell.

El núcleo. Nacido el 14 de julio de 1918 en Uppsala, al norte de Estocolmo, Ernst Ingmar Bergman fue el segundo de los tres hijos de un pastor protestante puritano y recibió una educación estricta y austera de la que el cineasta intentó librarse durante toda su vida.

Foto Flotante: 1675052
Duelo.Suecia llora la muerte del director Ingmar Bergman. Kerstin Stalstam escribió en el libro de condolencias que las autoridades colocaron en la isla de Faro. AP

Su infancia, que describió como “dolorosa y complicada”, lo marcó profundamente y dejó huella en toda su obra, que gira alrededor de los momentos de crisis, resueltas o no.

Parejas destrozadas, el eterno cara a cara entre el hombre y la muerte, la ausencia de Dios pero también la magia de la vida: Bergman creó películas de gran riqueza emocional en las que iluminó la tragedia de la condición humana.

Otra característica de su teatro y su cine, tan sencillo y clásico en su planificación como complejo en aspectos interpretativos y filosóficos, era el rechazo a la improvisación.

“Como llevo dentro un constante tumulto que tengo que vigilar, siento angustia ante lo imprevisto. El ejercicio de mi profesión se convierte, por tanto, en una meticulosa administración de lo indecible” , afirmaba el director.

Una meticulosidad que incluía que, en el establo de la isla de Faro en el que se habilitó un cine, cada 14 de julio se regalaba como cumpleaños una proyección, siempre la misma: The Circus , de Chaplin, una de las pocas estrellas que se interesó en conocer en persona, junto a su compatriota Greta Garbo.

En esta sala de su casa de Faro –donde se retiró en busca de serenidad–, Bergman recibió las películas que el Instituto Sueco del Cine le envió durante décadas. Solía ver al menos una cinta por día, muchas veces en compañía de visitantes.

El desinterés por los oropeles del cine y la fama le llevaron a recluirse en esa isla báltica y de la que no salió ni para recoger un trofeo único en el planeta, la Palma de Palmas que Cannes le otorgó en 1997 en el cincuentenario del certamen y que fue avalado por directores como Woody Allen, Wim Wenders y Steven Spielberg.

Como un hito en su carrera es considerada la serie de televisión convertida luego en película Escenas de la vida conyugal ( Secretos de un matrimonio , 1973) con la excompañera sentimental de Bergman, la actriz noruega Liv Ullman, y su compatriota Erland Josephson como protagonistas.

En 1955, Bergman conoce su primer éxito internacional con Sonrisas de una noche de verano , una comedia que fue presentada al año siguiente en el Festival de Cannes y que sirvió de modelo a la “nouvelle vague” francesa.

El cineasta sueco empezó a explorar los temas que formarán la esencia de su obra: la angustia del hombre frente a la muerte, el amor, la soledad y la “infinita tristeza de un mundo sin Dios”. En 1959 recibió su primer Oscar por El manantial de la doncella , en 1970 ya había recibido un Oscar honorífico por toda su trayectoria y en 1984 ganó cuatro estatuillas por su última gran producción para el cine, Fanny y Alexander .

Respecto a la motivación para su trabajo artístico, que destaca sobre todo por el desarrollo de un lenguaje visual único en su tipo, Bergman comentó en una ocasión: “No hay fronteras. No las hay para los pensamientos ni para los sentimientos. El miedo es el que coloca las fronteras”.

Sus películas se caracterizan por la concesión de una gran importancia a los planos de los rostros y un cuidado esmerado de la luz por parte de su operador de siempre, Sven Nyqvist, que falleció en 2006.

Bergman se interrogó también apasionadamente por la figura de la mujer, como dan cuenta algunas de sus obras como Juegos de verano (1950), Un verano con Mónica (1952), Secretos de mujeres (1952) y Una lección de amor (1954).

Director de mujeres, dio sus mejores papeles a actrices como Maj Britt Nilsson, Harriett Andersson, Eva Dahlbeck, Ulla Jacobsson y Liv Ullmann. Con algunas de ellas sostuvo largos romances; se casó cinco veces y tuvo nueve hijos.

Su cine fue muy a menudo trágico. El séptimo sello (1957), premio especial de Cannes, y sobre todo Gritos y susurros (1971), son algunas de sus mejores expresiones.

Sin embargo, ante la gravedad de su temática, el gran público sueco se ha sentido a menudo lejos de los filmes de Bergman y lo ha acusado de ser responsable, en parte, de la reputación de Suecia como un país de neuróticos.

Más grande que su amor por el cine fue su pasión por el teatro. “Puedo existir sin hacer películas , pero no puedo vivir sin hacer teatro”, afirmó. Así, en el 2002 puso en escena Espectros , del dramaturgo noruego Henrik Ibsen, pero en 2004, a los 86 años, dio su adiós definitivo a los escenarios.

Tras la muerte de su última esposa, Ingrid von Rosen, en 1995, vivía solo durante una gran parte del año en la isla de Faro, donde también rodó varias de sus películas.



© 2007. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com