![]() |
| • Portada • Espectáculos • Además | ||
|
|
Lunes 30 de julio, 2007 |
|
||||||||||||||||||||||||||
Amor a la carta Sin reservas: Cocina, ópera y amorWílliam Venegas wvenegas@nacion.com Aunque ustedes no lo crean, el melodrama es un material difícil de manejar en cine. No todos los realizadores tienen, por ejemplo, el equilibrio desbordado del español Pedro Almodóvar, el equilibrio dosificado del sueco Lasse Hälstrom o el equilibrio poético del argentino Eliseo Subiela. El melodrama es la forma más sentimental para expresar algún sentimiento. La oración parece redundante, pero no es así. Esa pizca para ir más al fondo del reconcomio, de escarbar al borde de lo lacrimógeno, sin llegar a lo cursi, es lo que le falta a la película Sin reservas (2007), dirigida por Scott Hicks, cuya frialdad la mata como melodrama que es. La historia es simple. Es la de Kate, bella mujer madura, aún soltera, quien prefiere dedicarse con esmero a su arte y trabajo de ser chef, eso antes que vivir las emociones más tradicionales que vivimos los demás seres humanos. Ella y la cocina. Las recetas y ella. Ella y su crema de azafrán. Punto. Cuando muere su hermana, Kate debe cuidar de su sobrina Zoe, jovencita de nueve años. Lo malo es que Kate no está preparada para ser “madre”. Para empeorar las cosas, llega un nuevo chef al restaurante donde trabaja ella. Se llama Nick y es el carácter totalmente opuesto al de Kate. Para Nick, la cocina camina entre el buen humor, el vacilón, la ópera y los mejores sabores. Por eso choca con Kate. Ustedes podrán saber qué sucederá con estos tres personajes. O sea, el resultado final es predecible y, como tal, el argumento transcurre sin sorpresa. La puesta en escena es elegante, con aceite de oliva, prácticamente sin puntos de giro en su argumento, y se le siente el aire de culebrón refinado, con muy buenas actuaciones del triángulo de figurantes: Catherine Zeta-Jones (Kate), Aaron Eckhart (Nick) y la sorprendente niña Abigail Breslin (Zoe), a quien vimos hace poco en la buena comedia Miss Sunshine (2006). En su intención de esquivar una tragedia interior, lo que es atinado, este filme se cuida en exceso y se queda en la epidermis de su propia textura, o sea, navega siempre a flote como melodrama. Sin reservas ( No Reservations ) es refrito de un filme alemán titulado Deliciosa Marta (2001). Los alemanes sí se animaron a poner la presencia del padre de la niña, quien aparece a reclamarla, por lo que su punto de giro es más agudo. En cambio, en esta nueva versión, tenemos un pastel desabrido. Entre otra música, la banda sonora tiene arias de ópera de compositores como Verdi o Puccini; pero se oyen ahí como colocadas al azar, casi nunca en función del relato o de sus imágenes. No basta solamente con poner buena música, hay que saberla poner. En fin, la cinta tiene una pátina gustosa, pero de ahí no pasa, se cae por cobardía en el manejo de los sentimientos. Lástima.
|
||||||||||||||||||||||||||||
|
© 2007. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com |