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Miércoles 21 de febrero, 2007 |
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El visitante más célebre de Zapote Víctor Fernández G. vfernandez@nacion.com En Casa Presidencial ya saben cómo garantizarse un llenazo en sus conferencias de prensa. Lo único que necesitan es seguir invitando a Ricky Martin. Ayer en la tarde, la sede de Gobierno, en Zapote, era un hervidero de cámaras, lapiceros y libretas pues parecía que todos los medios de comunicación de Costa Rica se habían acreditado para presenciar el encuentro entre el cantante boricua y el mandatario Oscar Arias La cita era a propósito del lanzamiento de la campaña Llama y vive , que es impulsada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); la Organización Internacional de las Migraciones (OIM); el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), y la Fundación Ricky Martin, El propósito de la campaña no es solo alertar a la ciudadanía sobre la problemática detrás de la trata de seres humanos, sino también impulsar a quienes conozcan un caso de estos o sean víctimas a que denuncien la situación a la línea 911. En privado. La actividad comenzó con Martin y Arias presenciando un concierto a cargo de los niños de la Orquesta Sinfónica Infantil. Por desgracia, el emotivo acto no fue presenciado por los periodistas, dada la disposición que en ese sentido dictó la Oficina de Prensa de la Presidencia. Aun así, se supo que el puertorriqueño se mostró sorprendido por la calidad de los noveles músicos locales. Aunque se habían enviado comunicados de prensa indicando que los empleados de Casa Presidencial estarían en sus oficinas, ajenos al acto, en la realidad todos los funcionarios presenciaron la actividad y muchos hasta sus fotos tomaron. Ambas figuras pasaron luego al auditorio para el lanzamiento oficial de la campaña y para atender solo cuatro preguntas de la prensa, las cuales fueron repartidas a “dedo” entre más de una veintena de medios acreditados. Muy a la usanza tica, el acto no estuvo exento de “pifias”, principalmente de sonido. La multitud de periodistas se las arregló para acomodarse en dos hileras de asientos, mientras que el espacio restante era una especie de “VIP” reservado para invitados, muchos de los cuales solo asistieron para fotografiar al cantante, provocando, de paso, gritos de “suelo, suelo” por parte de los camarógrafos y fotógrafos a los que obstruían en gran parte la visibilidad. Y el cierre fue de lo mejor: un helicóptero aterrizó en el patio zapoteño y se llevó por los aires a Ricky, ante los maravillados ojos ticos. |
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