Nota curiosa:
Encontró a familia 25 años después
Narathiwat, Tailandia. AFP Una antigua canción tradicional permitió que una tailandesa de confesión musulmana desaparecida hace 25 años y que su familia creía muerta desde entonces volviera a reunirse con los suyos.
Jaeyaena Beurageng, nativa de la provincia de Narathiwat (sur), había desaparecido en 1982 de regreso de un viaje a Malasia, adonde iba regularmente para efectuar compras.
Las autoridades habían informado a su familia que probablemente había muerto en un accidente del tránsito.
En realidad, Jaeyaena, que ahora tiene 76 años, tomó un bus equivocado, que en lugar de llevarla a su pueblo de Dusongyo, la condujo primero a Bangkok, a unos 1.200 km más al norte, y luego a Chiang Mai, 700 km aún más al norte.
La mujer solo habla el dialecto yawi, del sur musulmán y malasio de Tailandia, explicaron los responsables de un centro de albergue para desheredados de la provincia de Phitsanulok, donde vivió durante décadas después de haber mendigado en las calles de Chiang Mai, se informó.
En el albergue la llamaba “la Tía Mon” porque su idioma se parecía al de los miembros de la etnia Mon, que viven en la frontera con Birmania, se informó.
Fue la semana pasada que la historia de su vida quedó en claro cuando tres estudiantes de la provincia de Narathiwat fueron al albergue en el marco de un estudio sobre la situación de los desheredados, dijeron autoridades.
Jaeyaena les cantó una antigua canción tradicional en yawi, lo que llamó la atención de los estudiantes, que trataron de comprender cuáles eran sus orígenes.
Les contó luego que estaba casada con un malasio y que tenía siete hijos, y también les relató sus peripecias en el norte de Tailandia.
La familia, que fue contactada tras el incidente, envió a dos de los suyos a buscarla el martes.
“Se acordaba del nombre de todos sus hijos y reconoció al mayor”, indicó un responsable del albergue, precisando que al día siguiente Jaeyaena volvió a su pueblo, de donde partió hace 25 años.
En Dusongyo, unas 500 personas la recibieron triunfalmente. “Creí que me iba a morir en Phitsanulok y traté varias veces de escaparme (del albergue)”, declaró Jaeyaena a la prensa internacional.
“Después de todos estos años, sigo sin hablar tailandés”, añadió Jaeyaena Beurageng,
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