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Jueves 18 de enero, 2007

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Moda:

La insorportable levedad del ser

La industria de la moda parece estar revisando sus hábitos a raíz de la muerte de varias modelos a causa de la anorexia

María Montero
mmontero@nacion.com

Falta menos de un mes para que todos los flashes del mundo brillen sobre la Semana de la Moda de Nueva York, la principal cita internacional del sector en suelo estadounidense, por celebrarse en Manhattan del 2 al 9 de febrero. Es inevitable que el suceso despierte interés por un tema colateral que, durante el último año, se ha vuelto casi tan importante como saber si Dolce & Gabbana le apostará a los colores metálicos o si la próxima colección de moda masculina de Versace estuvo inspirada por el secretario personal del Papa. Ese tema es la anorexia.

Obligado a pronunciarse al respecto, el Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos (CFDA, Council of Fashion Designers of America) realizó una limpieza profunda de su lenguaje: en el documento de una página que contiene sus recomendaciones, los diseñadores no utilizaron una sola vez el término “anorexia” y optaron más bien por “delgadez insana” o “desórdenes alimenticios”. En otro sentido sí fueron muy claros: aceptaron que las chicas “muy delgadas” participen en su pasarela pues ellos pretenden la “concienciación y educación, no el control”.

¿Los buenos negocios son incompatibles con las medidas que exige, ya no el pensamiento crítico, sino el sentido común? El documento elaborado por el comité nombrado por el CFDA para estudiar el problema “no recomienda que las modelos se sometan a un examen médico para evaluar su salud o índice de masa corporal para que se les permita trabajar”.

En esto, lamentablemente, los diseñadores estadounidenses no están solos: entre sus aliados están algunas de las voces más influyentes en el mundo de la moda, como la Federación Francesa de la Costura, cuyo presidente, Didier Grumbach, dictó sentencia el año pasado.

“Este es un problema de la sociedad y no una epidemia como la gripe aviar”, dijo, agregando un argumento que seguro inspiró a los americanos: la anorexia es un problema social que exige información y no reglamentación.

De algún modo, fue el mundo del fashion el que actualizó en los medios el tema de la anorexia. Hoy sabemos que este trastorno psíquico que se caracteriza por la pérdida del apetito –hasta la suspensión de los alimentos– ha cobrado cuatro vidas en menos de dos meses en Brasil, y que la primera muerte de esta lista fue el detonante de una polémica de dimensiones globales.

A finales del año pasado, la muerte de Ana Reston encendió el debate aunque, en España, dos acontecimientos lo anticiparon: la Pasarela Gaudí Novias de Barcelona y la Pasarela Cibeles de Madrid. Antes de que nadie se escandalizara por la muerte de una activa modelo que medía 1.74 metros y pesaba 40 kilos, ambas instituciones habían decidido frenar la participación en sus desfiles de modelos esqueléticas, así como otras medidas de control en nombre de la salud.

Después de la muerte de Reston, quien era un conocido rostro de Giorgio Armani, medidas “cautelares” fueron adoptadas en Brasil e Italia. Algunos alzaron su voz a favor de la delgadez extrema, como si se tratara de un “efecto colateral” de la belleza. El diseñador alemán Karl Lagerfeld fue uno de ellos.

Buenas chicas. Según informa la Clínica Mayo (EE.UU) citando diversos estudios, se calcula que al menos el 1% de las niñas estadounidenses sufren de anorexia, mientras que otros sugieren que más del 10% de las adolescentes padecen la enfermedad.

Tras el cierre de la página web española Princesa de porcelana, que incitaba a las jóvenes a la anorexia, el gobierno regional de Madrid informó que unas 100.000 españolas sufren actualmente de anorexia. Pero estos son solo algunos datos.

Para la arteterapeuta Angela Bulgarelli, algunos profesionales que trabajan el tema comentan la gran posibilidad de que algunas de las más famosas modelos tengan trastornos alimenticios, “pues hay evidencia muy clara de que tienen un peso menor a su peso normal”. Además, sugiere que es un problema con hondas raíces culturales.

“Pienso que el trastorno alimenticio es una evidencia de un patriarcalismo obsoleto que se niega a morir y que de una u otra forma quiere seguir manteniendo a la mujer subyugada. ¿Qué mejor manera de mantenerla subyugada que ordenarle cómo debe verse?”, afirma.

“Los trastornos alimenticios –epidemia concreta y real de nuestra sociedad capitalista salvaje, pero también de nuestra sociedad todavía inmensamente patriarcal– son una tragedia. Diseñadores como Lagerfeld y muchos otros son responsables en parte de esta tragedia espantosa que viven tantas muchachas y mujeres en el mundo occidental. Y un punto clave aquí es el papel de los medios de comunicación. Hay que ver los anuncios de perfumes y de otros productos donde la mujer es colocada de manera vulnerable, su cuerpo entero transmite el mensaje de que abusar de ella y hacerle daño es no sólo fácil, sino deseable. Es horrible e inaceptable” agregó Bulgarelli.

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Ana, leve y turbadora

• Repercusiones de una muerte innecesaria

14 de noviembre. Sao Paulo. La muerte por anorexia de la modelo brasileña Ana Carolina Reston, de 21 años, 1.74 m de altura y 40 kilos, logró llamar la atención de los medios sobre un padecimiento que afecta a miles de personas en el mundo, principalmente a mujeres. Rápidamente, los medios “descubrieron” la relación entre el mundo de la moda y esta enfermedad.

Las mujeres sometidas a un régimen permanente para mantenerse en un peso inferior al normal sufren carencias alimentarias, en particular proteicas, fatiga, trastornos de la menstruación y problemas de fertilidad. La persona subalimentada subsiste a costa de sus propios tejidos, consumiendo las reservas grasas, y luego la masa muscular, y hasta las vísceras.

El año pasado, el mundo de la moda tuvo sus primeras crisis. En junio, la Pasarela Gaudí Novias de Barcelona decidió que solamente desfilarían modelos que tuvieran como mínimo una talla 38. Sin embargo, el grito llegó al cielo cuando, en setiembre, la Pasarela Cibeles de Madrid no dejó desfilar a las modelos que no tuvieran el índice de masa corporal mínimo establecido por la Organización Mundial de la Salud (un mínimo de 56 kilos para 1,75 m). Esta decisión provocó una gran polémica que recorrió las pasarelas del mundo y fue muy criticada en el mundo de la moda. Dos meses después, la muerte de Reston acalló muchas de esas críticas y dio un trágico respaldo a la decisión.

Países y conciencias

• Un fantasma recorre el mundo: el fantasma de la anorexia

El caso de Reston tuvo repercusión internacional y provocó cambios en la industria de la moda de Brasil e Italia. Los organizadores de la Fashion Week de Sao Paulo, que se celebra desde el domingo anterior, determinaron que sus participantes fueran examinadas en el marco de una campaña contra la anorexia y la bulimia. En Italia, el gobierno, la Federación nacional de la Moda y la asociación de modistas Alta Moda firmó un “código ético” que prevé la prohibición de desfilar a menores de 16 años y exige un control médico de las modelos. Sin embargo, muchos siguen argumentando que la anorexia es un “problema de la sociedad que exige información” y “no reglamentación” (Federación Francesa de la Alta Costura), que es una “falsa polémica” considerar a la moda responsable de lo que es un problema general de la sociedad (Chanel) o que excluir a las modelos muy flacas de las pasarelas es una medida “discriminatoria” (Consejo de Creadores de Moda de Estados Unidos). A menos de un mes de que empiece la semana de moda de Nueva York, los diseñadores de Estados Unidos hicieron públicas sus recomendaciones para combatir la anorexia en las modelos pero se abstuvieron de pedir que las chicas muy delgadas no desfilen.



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