|
 A la carga. La nostalgia y el deseo de probarse una vez más trajeron de vuelta tanto a Rocky Balboa como a Sly Stallone. La película se estrenará en Costa Rica el 12 de enero. Discine para La Nación.
|
Entrevista:
Stallone vuelve a ponerse los guantes En entrevista, el actor explica por qué, a los 60 años, decidió regresar al cuadrilátero para un último combate, tanto para él como para Rocky Balboa
Fabián W. Waintal
Para La Nación
Solo falta la típica música de fondo para recibir a Sylvester Stallone en el Hotel Four Seasons de Beverly Hills. Pero el ambiente igual imagina un son de trompetas que resalta la vuelta de Rocky, la vuelta de Stallone.
Él entra sonriente, sabiendo que abrió la polémica con una nueva versión de Rocky Balboa que lo honra como protagonista, guionista y director. Sabe que está dándoles el gusto a muchos admiradores por la vuelta. Sabe que otros también lo critican por la misma vuelta. Pero con 60 años cumplidos, le pone punto final a un clásico que todavía hoy, sigue haciendo historia.
¿Le preocupan las críticas de los que dicen que no era necesario otra versión de Rocky?
Sentí adversidad y miedo al saber que no lo intentaba. Por eso mismo yo no había querido vender el primer guión de Rocky. Y no fue por ser valiente, sino porque tenía miedo. Si lo hubiese vendido y la película terminaba siendo demasiado buena para otro actor, probablemente me hubiera odiado toda la vida. Lo mismo con ésta. Sentí miedo por no hacerla. Necesitaba intentarlo. Lo sentía así. La filmación de la nueva versión intenta rescatar el respeto de Rocky y tal vez un poco de respeto hacia mí.
¿Alguna vez imaginó su carrera como actor sin Rocky?
Rocky es un caso muy inusual en el cine. Para la conciencia colectiva quedé estrictamente identificado para siempre con ese papel. Cada vez que intentaba separarme del estereotipo, me comparaban con Rocky. Por eso, yo nunca entré en otra categoría de actor. Me hubiese gustado, pero nunca sucedió. Creo que el único intento funcionó con Copland aunque no resultó un éxito económico.
¿Se da cuenta de lo que significa Rocky para muchos admiradores?
El hecho de haber entrenado en Filadelfia resultó una situación muy pero muy inusual porque en esa ciudad se siente como si Rocky fuera real. Allá nadie me llama Sylvester. Soy Rocky. Es un elogio increíble. Lo han adoptado como ninguna otra ciudad, en Filadelfia, representando la imagen del hombre regular que sigue y sigue.
¿En qué se parece Sylvester Stallone a Rocky?
Somos bastante similares. Mentiría si dijera que la interpretación de Rocky no tiene nada que ver conmigo. Si me preguntaran lo mismo que a Rocky, no tendría el mismo impacto. Él es muy inocente. Es un hombre duro, pero es como un chico. Y cuando le preguntan algo, responde desde un ángulo crónico.
¿Cómo lucha usted contra la vejez y el paso de los años?
Cuando era joven, no tenía idea por lo que pasa una persona adulta. Aunque ahora no me sienta tan maduro, los números demuestran que lo soy. Al final quiero sentir que disfruté la vida lo mejor posible, intentando aquello que nunca antes había hecho. Casi nunca sucede, pero uno sueña con hacerlo; la meta es sentirse completo. Es el tipo de paz que busqué en esta película.
¿Notó la edad en los nuevos entrenamientos de boxeo?
El entrenamiento fue extremadamente difícil. Las cosas no funcionan como otros años. Me oxidé un poco con el paso del tiempo. Parezco el hombre de lata, antes del aceite. Necesitaba una mano llena de aspirinas, todas las mañanas. Hubo muchas lesiones. Sí, dolió, dolió. Estaba muy nervioso cuando llegamos a Las Vegas y tuve que entrar por el pasillo entre nueve mil personas. No estaba para nada listo y tenía enfrente a un verdadero campeón de boxeo. Decidimos movernos y si me pegaba, que me pegara. Y dolió. Me pegó fuerte por lo menos tres veces. La primera vez me levanté enseguida, pensando como Rocky, convenciéndome que no me había dolido. Para la tercera vez que me noqueó, ya no podía convencer a nadie.
¿Cree que el boxeo verdadero trata de emular la ficción del cine?
Es cierto. Pero jamás pondría a Rocky en la categoría de Joe Frazer o Mike Tyson. Ellos eran mucho más que luchadores. Tenían estilo, tenían presencia. Hoy no existe algo así; porque hay cuatro o cinco divisiones. El campeón cambia constantemente y me parece que han lastimado al deporte. Los mejores nunca llegan a la cima. Rocky se ha convertido en la definición de la determinación. Aún cuando no tengas grandes conocimientos, si juegas con ferocidad, es posible sobrepasar al oponente. En el mundo real, los Rocky terminan noqueados. Por suerte, yo escribo la historia y aunque todavía siga perdiendo, al menos pierdo con calidad.
¿Desde el principio había pensado en desarrollar la historia sobre la muerte de la esposa de Rocky?
La primera Rocky mostraba confusión, soledad, hermandad, ese tipo de temas. Y el final no tiene que ver con la victoria, sino con el amor que le tiene a Adrian. Es lo que llamo el ‘factor Adrian’. Por eso se me ocurrió que si le quitaba lo que más quería en el mundo, podía derrumbar su vida. No hay nada más dramático que borrarle la esposa de su vida. El problema fue llamar a Talia (Shire) para contarle cómo había elaborado el argumento. Cuando me preguntó sobre su historia, tuve que decirle que ella se moría. En serio. Le comenté que iba a mostrarme en una silla mirando su tumba, pero que no se preocupara, porque le llevaba rosas.
¿Tiene otros proyectos más allá de las vueltas de Rocky y Rambo?
Después de una superproducción viene bien filmar una película más chica, porque mantiene los pies sobre la tierra. Probablemente voy a dirigir Poe (sobre Edgar Allan Poe) sin aparecer delante de cámara. Tal vez termine muy mal, pero pienso hacerla igual. Es uno de esos temas duros pero la pieza es fantástica. Es lo que pienso hacer. Después, no sé lo que pasará.
 |
| /LA NACIN |
 |
| /LA NACIN |
 |
| /LA NACIN |
 |
| /LA NACIN |
|