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Miércoles 15 de agosto, 2007


Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1691067

Realidad.Este monólogo de Jiménez es una y otra cara de la realidad. Archivo.
Crítica de teatro

Sin cuarta pared

Unipersonal. El talento de Jiménez

William Venegas
wvenegas@nacion.com

Hace poco, cuando Hernán Jiménez se presentó con su unipersonal Hablando se entiende la gente, el crítico de teatro Andrés Sáenz escribió: “Un vendaval de aire fresco ha reanimado la sofocada escena teatral josefina”. Ahora, este joven actor incursiona en un subgénero de la comedia teatral llamado “stand-up comedy” y vuelve a seducir al público, que llenaba El Observatorio (muchos tuvieron que devolverse por falta de espacio).

Allende, la maña de la “stand-up comedy” no es tan nueva y siempre ha sido vista como un estilo menor de la comedia en teatro. Sin embargo, gracias a verdaderos maestros de esta vena humorística, el subgénero gana no solo adeptos, sino también respeto.

Creo que Hernán Jiménez le ha proporcionado empujón certero a esta especie monologada, en ambos sentidos: respeto y adeptos.

Aún más, es posible que Jiménez también haya ganado credibilidad escénica en su pujante comienzo histriónico en Costa Rica, luego de haber estudiado teatro y cine en Montreal y Nueva York.

El texto creado por este joven figurante cumple muy bien una tarea compleja: la de hacer reír con muy buen humor, sulfuroso, pero sin chabacanería, ¡qué bien!

El texto se titula Al derecho y al revés , mecanismo para burlarse de nuestra realidad inmediata, de estereotipos, convencionalismos, íconos y hasta del propio comunicador (una de las “víctimas” de la humorada fue el papá del actor, quien se encontraba ahí presente).

Con una entrada exquisitamente natural, de pronto Jiménez se estaba burlando de las pegas de autos en las carreteras, porque darle vuelta a una rotonda es más complicado que un viaje a la playa: las rotondas son ideales para citas amorosas. Por supuesto que salió el nombre de la ministra de Transportes, Karla González.

Ahí siguió la cadena: amartelamiento del gozo. Creo que el viejo Aristófanes, el griego de la comedia clásica, se habría sentido muy a gusto con este espectáculo, donde el buen humor fluye con espontaneidad, mucha para ser un texto ensayado. La actuación no exige en términos histriónicos, pero reclama la presencia adecuada del guiño: sentido de lo oportuno.

La “stand-up comedy” implica irreverencia ante los temas, y siento que es donde falla el unipersonal de Jiménez, en su temor a ser más provocador ante el público, en su ruptura de la cuarta pared escénica. Lo cotidiano da para más atrevimientos. En todo caso, los temas están bien escogidos: tele, publicidad, universidades de garaje, hipermercados, tarjetas de crédito, aeropuerto del país, orinales públicos, Internet, piratería electrónica, buses, champú orgásmico...

La lista sigue. Por nuestra parte solo queda pedirles que no se pierdan este acercamiento al citado subgénero cómico, igual funciona como prueba de que Hernán Jiménez tiene talento para la videocreación –que le ha dado premios– y para plantarse ante el público en un escenario, sea cual sea.

Al derecho y al revés

DE: Hernán Jiménez.

ACTUACIÓN Y DIRECCIÓN: Hernán Jiménez.

LUGAR: El Observatorio (frente al cine Magaly).

DÍA: Domingo 12 de agosto, 8 p. m.



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