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Miércoles 15 de agosto, 2007


Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1691388

Educador.El pianista combina su carrera de virtuoso con la enseñanza superior del instrumento. Priscilla Mora.
Crítica de música

Virtuosismo y musicalidad

Estrenos. Varias selecciones se oyeron por vez primera aquí

Andrés Sáenz
asaenz@nacion.com

De pie aclamaron los oyentes al pianista ruso, residente en Estados Unidos, Kirill Gliadkovsky, al final del magnífico recital que brindó, el domingo, en el Teatro Nacional (TN), en el segundo de los conciertos de gala del Festival de Música Credomatic.

No era de extrañar, pues el desempeño de Gliadkovsky fue un derroche de virtuosismo y musicalidad: sonido pulido y graduado, ora brillante y potente, pero nunca martillado, ora suave y grácil; dedos ligeros; fraseo fluido y ligado, en un programa que combinó piezas conocidas y otras no tanto, quizá ejecutadas por vez primera en el país.

Entre éstas, la pieza inicial, el difícil e imponente Preludio y fuga en sol sostenido menor , opus 29, del ruso Serguei Ivánovich Tanieyev (1856-1915), en su tiempo un pianista virtuoso e importante teórico y pedagogo (Serguei Rajmáninov y Alexander Scriabin fueron discípulos suyos) cuya música posromántica experimenta actualmente un renacimiento después de haber caído en el olvido.

Gliadkovsky moldeó una lectura portentosa y desenvuelta de la obra, como lo fue también la interpretación de la Chacona en re menor , de Johann Sebastian Bach (1685-1750), en la grandiosa transcripción para piano hecha por Busoni del original para violín solo, que dio fin espléndido a la primera parte del recital.

Entre una y otra, el pianista plasmó versiones matizadas de tres Sonatas de Domenico Scarlatti (1685-1757), numeradas 67, 87 y 430 en el catálogo de Kirkpatrick, y también de ocho miniaturas de la colección Bunte Blätter ( Hojas coloridas ), opus 99, de Robert Schumann (1810-1856), iniciador del romanticismo alemán.

La segunda parte comenzó con dos miniaturas del pianista y compositor posromántico ruso Nikolai Medtner (1880-1951), cuya obra por igual experimenta ahora una revaloración después de años de relego: el Cuento de hadas , opus 26, n° 3, y el Cuento de hadas , opus 20, n° 1, que Gliadkovsky ejecutó con gracia y sensibilidad.

Todo un tour de force pianístico fue la ejecución de Gliadkovsky del Estudio para la mano izquierda , opus 9, del ruso Alexander Scriabin (1872-1915), e igual destreza se evidenció en Widmung ( Dedicación ), canción de Schumann arreglada para piano solo por Liszt.

No menos idóneas e idiomáticas se oyeron las lecturas que el pianista modeló de dos conocidas obras del franco-polonés Frédéric Chopin (1810-1849), el delicado Vals en do sostenido menor , opus 64, n° 2, y el tempestuoso Scherzo n° 1, en si menor , opus 20.

Fuera de programa, Kirill Gliadkovsky respondió a los aplausos prolongados de la numerosa asistencia con el Preludio en do sostenido menor , y el Tableau , opus 39, n° 6, ambos de Rajmáninov, y el Vals en mi menor , de Chopin.

RECITAL DE KIRILL GLIADKOVSKY (PIANO).

Instrumento: Steinway & Sons, Hamburgo.

Presentación: XVII Festival de Música Credomatic.

II Concierto de gala.

Lugar: Teatro Nacional.

Fecha: Domingo 12 de agosto.



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