![]() |
| • Portada • Espectáculos • Además | ||
|
|
Domingo 12 de agosto, 2007 |
|
|||||||||||||||||||||||||||||
A Viva Voz María Montero mmontero@nacion.com Acciones. No sé si haya algo de desesperación en las acciones emprendidas por Íride Martínez y Siegmunol Weinmeister. Desde que la soprano tica radicada en Alemania y su esposo, pianista y director de orquesta, se propusieron hacer algo efectivo por los jóvencísimos talentos del canto local –léase Fundación Jóvenes Cantantes– deben haber recibido muchos golpecitos en la espalda. Golpecitos ministeriales; golpecitos políticamente correctos. Quizá la desesperación es mía. Desidia. Mientras la Compañía Lírica Nacional sigue sin director (ahora que me acuerdo, así también camina la Compañía Nacional de Teatro), este matrimonio de músicos parece dispuesto a conseguir lo que, hasta ahora, las autoridades culturales ni siquiera veían como una posibilidad. Hechos. Los tenores Luis Fernando Piedra, Juan Pablo Marín y Marco López ya conocen su futuro cercano: el primero obtuvo un puesto en el Coro de la Ópera de Dusseldorf, el segundo, trabajará en el Coro de la Ópera de Stuttgart y el tercero, ingresó a un conservatorio en Italia. Además, la soprano Karolina Rodríguez tiene varias opciones de beca en Alemania y Austria y Sofía Corrales está buscando una beca para Inglaterra o Alemania. La lista continúa. Por ahora, hay 13 cantantes en proceso de formación. Tarea. Yo supongo –porque esto jamás me lo dijo la Sra. Martínez– que ella descubrió que el talento local era demasiado grande como para no hacer nada; y no hacer nada era igual a creer que este país le ofrece un futuro profesional a sus artistas jóvenes. Yo supongo, porque el sentido común es patrimonio universal, que el Ministerio de Cultura debería preocuparse de eso con más ahínco que el matrimonio Martínez-Weinmeister. Objetivos. La labor de un ministerio no es ayudar a personas (aunque puede hacerlo) sino dictar política cultural; fabricar contextos culturalmente activos y expansivos, contextos inclusivos, masivos y, ojalá, totalmente gratuitos. Cuando Ramiro Osorio, exministro de Cultura de Colombia, me dijo en una entrevista: Todo cambia cuando un país concibe que la cultura es el escenario de los grandes acuerdos sociales , a mí me pareció una bomba. Incluso pensé que Osorio era comunista. Papeles. La iniciativa privada jamás sustituye la acción del Estado. Si un ministerio no puede hacer el trabajo para el cual fue creado, mejor apaguen la luz.
|
|||||||||||||||||||||||||||||||
|
© 2007. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com |