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Domingo 5 de agosto, 2007


Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1681051

De realeza.El actor Anthony Hopkins ostenta el título de caballero de la corona británica. New Line Cinema
Entrevista:

Sir Anthony Hopkins: Corona de talento

Distendido y con una curiosa tendencia a responder todo con anécdotas, Hopkins hizo un repaso por su polifacética vida artística y habló de Fracture , su nueva película

Fabián Waintal

Para La Nación

Llega despacio, sin llamar la atención demasiado, pero el silencio de respeto que genera Anthony Hopkins se siente en el ambiente.

No se da por aludido y lentamente, muy tranquilo, se sienta y se reclina con los brazos cruzados sobre la mesa, listo para desenfundar la más jugosa anécdota que requiera el más simple interrogatorio.

La distinción de un verdadero Caballero de la Corona Británica, es evidente y la sabiduría de la experiencia desborda en cada respuesta. Ni siquiera quiere que lo llamen Sir Anthony Hopkins. “Mis amigos me llaman Tony”, dice el actor muy plácidamente.

El título de estrella de cine incluso le queda chico. Habiendo interpretado a emperadores, reyes o presidentes, el afamado Anthony Hopkins debería pertenecer a la “realeza” de Hollywood.

Y es que, en cierta forma, ya lo habían coronado con el Oscar por Silence of the Lambs , además de otras tres nominaciones por The Remains of the Day (1993), Nixon (1995) y Amistad (1997).

¿Habiendo ganado el Oscar, cambia la perspectiva de lo que significaba ganar ese galardón despúes de haberlo conseguido?

Pensarás que una vez que se tiene un Oscar ya no se piensa más en el tema, pero por supuesto no es así. Yo no esperaba ganar esa noche. Pensé que se lo llevaba Nick Nolte porque parecía el favorito del público. Igualmente es un maravilloso actor. Yo fui a la entrega y no tenía idea, hasta que Billy Cristal salió usando la máscara de Hannibal Lecter. Me pareció que estaba siendo amable, antes de mandarme a casa con las manos vacías. Y cuando dijeron mi nombre, no sabía qué decir, estaba encantado.

¿No es cierto entonces, que ya no le interesa el Oscar?

Hay una anécdota sobre otro ganador del Oscar, un actor que no vale la pena mencionar su nombre porque no quiero ofenderlo, pero ya había ganado el Oscar en los años 70, creo. Después volvió a ser nominado con Alan Parker (No lo dice, pero el dato sugiere que pudo haber sido Gene Hackman con Mississippi en llamas) . Yo pensaba que si ya tenía uno, ya no le importaba más. Y él me lo confirmó diciendo que no, que no le importaba. Pero cuando en la entrega no dijeron su nombre, reaccionó diciendo: ¡Mierda! (Se ríe a carcajadas). Lo miré y le comenté -Pensé que no te importaba-. Me miró enojado, diciéndome -¡Callate!-. El ego humano prevalece.

¿Es usted es una persona muy competitiva?

¿Yo, personalmente, en mi vida? Ya no, para nada. Pinto y escribo música, vivo en Malibú, realmente no hay nada más que ambicione.

¿Qué es lo que le llamó la atención de un thriller como Fracture ?

Es como un juego de ajedrez. Cuando leí el guión me pareció inteligente. Mi personaje (Ted) Crawford es una de esas personas que siempre tiene la respuesta correcta. La naturalidad humana no es así, pero en ficción los personajes pueden vivir y respirar porque figuran en la mente del escritor. Es lo más divertido de todo.

¿No encuentra bastante parecido entre los personajes de la nueva película Fracture y Hannibal Lecter en Silence of the Lambs ?

Para serte honesto, a mí también me pareció un poco parecido al personaje de Lecter, con ciertas diferencias. En la filmación de una escena donde el policía llega y se da cuenta de que yo asesiné a mi esposa, miré el monitor y dije que la luz estaba muy cerca, se parecía demasiado a Hannibal Lecter. Realmente no me importa si se parecen. Creo que era una idea del director, aunque yo intenté que no fuera así, que se diferenciara.

¿A usted le gusta ser el malo de la película?

Bueno, solo en la ficción. Hannibal Lecter fue pura ficción, igual que Fracture . Son fáciles de interpretar. No tengo ninguna referencia sobre ellos. No soy para nada como Crawford (en Fracture ). Si fuera tan inteligente como él, estaría en otro tipo de negocios. Realmente está todo escrito, Está en el guión. Uno aprende las líneas y apenas si analiza un poco. Cuanto más se aprende, más se siente el contacto, porque uno solo toma información del guión. Quiero decir que no soy exactamente un actor metódico.

¿Y usted ensaya bastante antes de cada toma?

No ensayamos demasiado. Los ensayos en cine me parecen que ya están muertos, apenas si nos sentamos en la habitación de un hotel revisando el guión con un lápiz. Uno simplemente va al estudio de cine y hace su trabajo. Ryan (Gosling) es muy bueno en conseguir exactamente lo que dice el guión, pero yo tiendo a ser muy perezoso. No tiendo, lo soy. Llegué al punto de mi vida donde ya no puedo ponerme a analizar un guión.

¿Anthony Hopkins se confiesa perezoso?

Cuando el director dice “Tenemos que hablar”, yo pienso -¡Mi Dios!-. Y si me dicen que mañana precisamos una conferencia para revisar el guión y re-escribirlo... realmente me quedo dormido porque no puedo. Ese soy yo. Me acuerdo una vez que estaba filmando una película y necesitaban repasar el guión tres veces en un día. Yo pensé que me volvía loco. En la mitad de la tercera lectura dije que no podía soportarlo más, que tenía que irme a mi casa. Tengo una vida por disfrutar. Me preguntaron: “¿Qué pasa? ¿No quiere hablar?” Ya habíamos leído dos veces ¿Qué más quedaba por leer? Dije que me iba y me fui.

- ¿Siempre fue así o va perdiendo la paciencia con el tiempo?

Sí. Siempre fui así. Hay algo mortal con los ensayos en el cine, al menos en mi experiencia. Me acuerdo de haber trabajado con el director John Schlesinger una vez en Berlín. Había sido una película terrible The Innocent (1993). Campbell Scott es maravilloso como actor pero la película era terriblemente mala. Y había que ensayar. Había una escena donde se suponía que tenía que sentarme en un auto. Y me hacían sentar en una silla, pretendiendo que estaba en el auto... y uno se siente ridículo. Pero a John le encantaban los ensayos. Sentarse en una habitación a ensayar una película diciendo: “Y acá estamos en el Gran Cañón del Colorado...”, no tiene ningún sentido. Vayamos al lugar y hagámoslo allá.

En la película, su personaje mata a la esposa después de descubrir una infidelidad. ¿En su caso aceptaría la infidelidad de su pareja?

No la acepto, no.

¿Alguna vez la experimentó?

No.

¿Cuál cree que sea la clave para mantener un matrimonio exitoso?

(Riéndose) De verdad que no tengo la menor idea.

¿La decisión de quedarse a vivir en Estados Unidos tiene que ver con su esposa Stella Arroyave? ¿Qué le gusta tanto de Los Ángeles como para haberse hecho ciudadano americano?

Vivo aquí, me gusta el clima. Me gusta por todas las razones que a la gente no le gusta. Los británicos, cuando vienen, me preguntan: “¿Cómo es que puedes vivir aquí?” Y les contesto: “Muy bien”. No les gusta esa respuesta. Es un buen lugar para vivir. No es perfecto pero se puede tomar el auto, manejar y subir a las montañas o hacer lo que quieras, incluso esquiar... No es que yo esquíe, pero igual es hermoso.

Usted se caracteriza por interpretar en cine gente demasiado inteligente. ¿Es así en la vida real? ¿Analiza cada paso siguiente?

No, no, no.

¿Piensa volver a dirigir alguna otra película?

No, no. Ya lo hice. Hecho está. Es un trabajo demasiado duro.

¿Es verdad que más allá del cine, en la música también llegó a dirigir una orquesta hace poco?

Ahora mismo estoy componiendo (música). Estoy trabajando en un estudio de Venice y estoy escribiendo una pieza. Me pidieron que toque algo en Los Ángeles.

¿Entonces piensa dirigir otra orquesta en Hollywood?

No creo que pueda, porque se precisa muchísimo conocimiento y fuerza. Pero conozco a alguien que está preparado para dirigir para mí, yo leo la música y no tengo reglas, así que después alguien crea la partitura para mí. Tengo el instinto, pero nada más.



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