Crónica:
¡Prohibido quedarse quieto! El sábado, un gentío de más de 100.000 almas se movió a todo lo que pudo en Coachella. Los Red Hot Chili Peppers, Travis, !!!, The Arcade Fire y Tiësto fueron los culpables
Víctor Fernández
vfernandez@nacion.com
Indio, California. Era un hombre solo en el escenario, frente a una criatura de más de 100.000 cabezas. Sin embargo, aquel holandés sabe dominar a la criatura con facilidad, quizá porque conoce cuáles son los beats que provocan que el cuerpo humano se sacuda de manera frenética, casi instintiva. Sí, el holandés sabe su oficio… no por nada es el número uno del mundo.
Tiësto demostró por qué los organizadores del Festival de Coachella no se equivocaron asignándole a un DJ el cierre de una de las jornadas del evento, honor usualmente reservado para las bandas de grueso calibre.
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Red Hot Chili Peppers.Juan de la cruz calivá para ln
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El maestro del trance (de grato recuerdo por su paso por Costa Rica) se encargó de que, el pasado sábado, el desierto californiano se convirtiera en una enorme discoteca, con una luna gigante coronando el cielo y que algunos asistentes (los más tripeados ) querían traerse abajo con las manos.
Claro, la buena vibra con la que contó Tiësto fue, en gran parte, heredada por sus compañeros de cartel. Durante su segunda fecha, el festival vio pasar, por sus cinco escenarios, una gama tan colorida como experimental de artistas. Kings of Leon, Travis, Red Hot Chili Peppers, The Good, the Bad & the Queen y, muy en especial, The Arcade Fire estuvieron entre los más apetecidos del público.
El gentío. Cierto que el viernes, durante su apertura, Coachella recibió a varias decenas de miles de fiebres de la música. Sin embargo, el sábado la asistencia fue cosa seria: más de 100.000 personas llegaron al Empire Polo Fields, en parte porque muchos aprovecharon el fin de semana y también porque la alineación pintaba más interesante que la víspera. Y así fue.
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The Gotan Project.Juan de la cruz calivá para ln
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En esta ocasión el sol del desierto sí se dejó venir con toda la gana y bastaban cinco minutos de exposición para que la nuca se tornara en rojo camarón. Litros de bloqueador solar se untaron en los cuerpos pero, aún así, fue fácil ver a muchos descuidados asistentes con “bronceados”al estilo salvaje, de esos que luego provocan que la piel se caiga y que el contacto humano se vuelva casi insoportable.
Para todos los que esperaban el gran plato fuerte de todo Coachella – la reunión de Rage Against the Machine, que se celebraría ayer, domingo-, el sábado hubo un anticipo: la aparición del excelente guitarrista de esa banda, Tom Morello, en su modalidad solista, como The Nightwatchman.
Aunque tocó temprano y en uno de los escenarios secundarios, Morello convocó a un gentío. Para hacerla completa, muchos luego lo persiguieron a la carpa donde se firman los autógrafos.
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The Arcade Fire.Juan de la cruz calivá para ln
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De hecho, aquí el tema de la recolección de firmas famosas tampoco se deja al azar: en medio de la verde planicie se instaló una tienda de discos Virgin, donde está disponible la música de todos los artistas que tocan en Coachella (y se aceptan tarjetas de crédito).
Con la compra del disco, el cliente recibe un tiquete que le garantiza la vía rápida en la fila de los autógrafos, instalada, desde luego, justo al lado de la tienda.
Mientras Morello estampaba firmas, en la tarima principal los escoceses Travis dieron lecciones de actitud. Aunque su banda es una de las preferidas en el Reino Unido, el cantante Fran Healy dio por sentado que entre aquella audiencia multinacional podía haber, al menos, una persona que no supiera nada de Travis, por lo que el vocalista no dudó en explicar continuamente quiénes eran ellos y cuáles eran los títulos de las piezas. Si todas las estrellas fueran así…
Healy y sus colegas dieron una presentación cargada de energía. Con jackets , a pesar del solazo que les caía encima, los escoceses repasaron éxitos , como Sing , y cerraron con un título algo irónico para la calurosa y despejada tarde sabatina: Why Does it Always Rain on Me?
En los escenarios secundarios los aplausos eran igual de merecidos, con bandas como Peter Bjorn & John, los impronunciables !!! (dígalo como mejor le plazca), Ozomatli, Black Keys, LCD Soundsystem y The Rapture haciendo méritos para, en futuras ediciones, ser ascendidos a las tarimas estelares.
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The Arcade Fire.Juan de la cruz calivá para ln
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La tarde iba muriendo y el grueso de la gente se dividía: algunos fueron al Outdoor Theater a escuchar a The Decemberits (puro matiz), otros al escenario Coachella para ver a Kings of Leon y, de paso, ir reservando el campo para lo que vendría después, y el resto a los jardines cerveceros, una tierra donde los mayores de edad con ganas de matar el calor con “rubias” están limitados a solo tomar Heineken de a $7 el vaso (¿cuántas águilas se pagan con eso?).
Locura. Cuando la oscuridad ya era total, la masa se arremolinó frente al escenario estelar, donde los canadienses de la banda The Arcade Fire resultaron explosivos, incluso más que los Red Hot Chili Peppers.
Razón tenían los que pronosticaban que los Arcade serían uno de los puntos más altos de todo Coachella. La numerosa banda de multiinstrumentistas fue pura energía y mantuvo a la gente haciendo air guitar por más de una hora, con un rock que se sale de lo convencional para incorporar instrumentos como el violín, el chelo, el acordeón y el xilófono. ¡Qué poder!
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ReginaSpektor.Juan de la cruz calivá para ln
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Tal derroche le dejó la mesa servida a los Chili Peppers, quienes, desde luego, saben cumplir.
Aunque el grupo tocó mucho material de su más reciente álbum, Flea y compañía tampoco se negaron a los clásicos y pusieron a brincar a la masa con Give it Away, Don’t Stop y Higher Ground . Mención aparte merece la versión del guitarrista John Frusciante para Songbird , de Fleetwood Mac : fue un detallazo.
Al terminar los Peppers, buena parte del gentío emprendió la larga retirada. Sin embargo, los espíritus más valientes se quedaron y, mientras que los menos se fueron a escuchar a Damon Albarn y su nuevo proyecto The Good, the Bad & the Queen (ahí el sonido no fue de lo mejor), el grueso de los sobrevivientes se quedó para caer en el trance de Tiësto. Con él, permanecer quieto fue imposible.
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• Detalle del tercer y último día de Coachella, con actuaciones de:
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Crowded House
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