Visto y oído.
San José me mata, me llega Ana María Parra A., periodista
palabra. El llamado de la calle es bravo, poderoso. Y algunos preferimos evadir el sopor subiéndole la intensidad a eso que llamamos “vivir”, y eso significa, mandarse a la calle. Quizás por eso San José me llega, y el sábado fue uno de esos días en los que uno comprueba que este Chepe puede tener más vida de la que muchos se imaginan, pero es una vida que depende de la voluntad popular (desde el dueño de un bar como la Chicharronera Rancho Alegre) hasta la Municipalidad de San José (apoyando proyectos para recuperar con arte y hasta moda los parques). En el Morazán el espectáculo Urbano , de Adriana Morales fue una cosita linda. ¡Qué satisfacción sentarse ahí en un lugar común que deja de ser común... y corriente! Un San José donde pasan cosas buenas no solo asaltos a mano armada y compra y venta de sexo travesti. Un espectáculo donde el modelaje muestra su verdadera cara: ser fino, mujeres elegantes; diseños que rompen con las cabezas cuadradas. ¡Más tarde, en la “chicha”, en la Rancho Alegre, Juan Shaman presentaba su música. Estaba ahí en la intimidad de un bar que guarda parte de la memoria arquitectónica de un San José de mediados del siglo XX. Tanto puede arder en San José... solo necesita el beneficio de la duda y de manos amigas.
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