|
 En Argentina,lejos del lujo de los Oscar, el director Daniel Burmeister filma con guion a la carta, a cambio de alojamiento, comida y parte de la taquilla. Archivo.
|
Cine:
Filmar “con las uñas” Amor al arte: Daniel Burmeister, un director autodidacta de cine, hace que pueblos desconocidos se sientan como en Hollywood.
Buenos Aires. EFE. A miles de kilómetros de Hollywood, un director autodidacta se gana la vida y el cariño de ignotos poblados de Argentina, donde filma con guion a la carta, a cambio de alojamiento, comida y una parte de la taquilla.
“En todo pueblo siempre hay algún actor y mucha gente que en algún lugar del corazón tiene espíritu de artista”, comentó Daniel Burmeister cuando está a punto de estrenar su filme número 56 en Benjamín Gould, una localidad de 800 almas en el sur de la central provincia de Córdoba. “Y el que no sabe actuación trabaja de lo que es: el cura hace de cura, el alcalde de alcalde, el policía de policía y todos quieren actuar”, agregó.
Burmeister, de 65 años y nieto de inmigrantes alemanes, cuenta que se crió en un ambiente en el que “el arte importaba más que el dinero”. Estudió escultura, pero también trabajó como vendedor de libros en Colombia (donde se casó y tuvo dos hijas) y trabajó como cocinero y carpintero (en Argentina).
Su trabajo. Con una antigua cámara de vídeo a cuestas, lleva 10 años de recorrido por medio centenar de pequeños poblados de las provincias de Córdoba, La Pampa y Buenos Aires, donde quizás es tanto o más famoso y apreciado que el más célebre cineasta.
Burmeister ofrece filmar una película con escenarios y actores locales cuyo guion hay que elegir entre una docena de historias sencillas que ha escrito “sin escenas de violencia ni de sexo, porque esos son recursos que muestran falta de imaginación”. Pero las historias de mayor aceptación son Volver a vivir , en la que los nietos ayudan a su abuela a casarse con el vendedor del que se ha enamorado, y Soledad , sobre cómo una niña amaña las cosas para lograr que su madre adinerada, pero abandonada soltera, se case con el peón a quien la pequeña quiere como padre.
Este autodidacta está orgulloso de haber podido superar problemas técnicos, además del hecho de que buena parte de los actores suele olvidar el guion que deben seguir. Ha “inventado” el sistema de dictar la letra a cada desmemoriado desde detrás de la cámara mientras filma, cosa que lo obliga a una ardua tarea posterior de edición.
“Los vestuarios son los que usan a diario los actores, solo tienen que acordarse de llevar la misma ropa para una misma escena”.
Burmeister ya encontró la “infalible” fórmula de que le den alojamiento y comida durante la filmación, que dura de 10 a 15 días, y el 90% de lo recaudado, a razón de 6 pesos (menos de $2) el boleto para los adultos y 3 pesos para niños. El 10% restante se dona.
|