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Lunes 16 de abril, 2007 |
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Buen arranque Nuevo integrante: El grupo Graffiti se une al conglomerado de iniciativas independientes.Marta Ávila iceagqa@ice.co.cr Liderados en la coreografía por Christopher Núñez y Karen Elizondo, el grupo de danza Graffiti debutó en el escenario nacional interpretando seis propuestas de su primera producción, titulada Desagües . Estos jóvenes se proponen realizar trabajos que muestran aspectos de la actualidad social y política, de ahí se deriva el nombre de la agrupación. Sus creaciones, cual dibujos efímeros, propensos a ser borrados por su carácter de inmediatez y su espíritu crítico, llaman la atención del público, y lo hacen con una dosis de humor. En la construcción de su oferta manejan códigos plásticos accesibles a sus contemporáneos, especialmente, a jóvenes, quienes llenaron el teatro el día del estreno. Es así como los integrantes de Graffiti tratan los temas del alcoholismo, la drogadicción, la imposición de esquemas para preservar el orden de un sistema desgastado basado en las apariencias y el descontento popular ante tanta corrupción en las esferas políticas. Tres de las coreografías: Fábrica de sexo, Paco y Lola, Extraños in_mer_s.os. (salvavidas ), las bailaron a dúo Christopher Núñez y Karen Elizondo. Estos trabajos fueron intervenidos visualmente por una línea blanca que unió a los personajes, los cuales desarrollaron temas que agobian a la pareja en nuestra sociedad. Esto duetos, dos de ellos, fueron creados por Núñez y Elizondo y el tercero por la coreógrafa invitada Irma Guerra. En dichos trabajos, los bailarines manejaron los movimientos y desplazamientos con una energía natural, así como una adecuada interpretación, lo cual devino en una rica plasticidad. En el ámbito compositivo señalaremos que hubo propuestas muy bien logradas y otras con algunas carencias. Por ejemplo, en el trío femenino Carne en conserva, de Elizondo, encontramos que faltó exploración en el manejo del espacio, para romper cierta tendencia a la simetría que le restó profundidad o volumen a la creación. Del mismo modo, en Extraños in_mer_s.os. (salvavidas ), Guerra creó encadenamiento de movimientos agradablemente unidos al ritmo de la música; sin embargo, el elemento del salvavidas pudo desarrollarse más para contribuir a darle mayor tensión en la trama de la coreografía. Otro aspecto que caracterizó la puesta de Desagües fue la utilización de múltiples elementos de utilería, los cuales se resolvieron con fluidez. En la iluminación intervino Karina Castillo con diseños limpios y funcionales y el concepto del vestuario fue aporte del colectivo. Para el sonido predominó el formato de mosaico. Este recurso fue utilizado por los tres creadores en cada coreografía, contribuyendo esto a darle unidad a la puesta. En general, la interpretación de todo el espectáculo fue convincente y acorde con cada propuesta. Disfruté, especialmente, la caracterización de las mujeres en Melancohólicas. Con beneplácito vemos la incorporación de iniciativas independientes que prometen inyectar nuevas visiones a la danza nacional y esperemos que en sus búsquedas estos lleguen a consolidar un lenguaje coreográfico consistente.
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