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Martes 3 de abril, 2007

Notas Espectáculos:

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Visitante.Guillermo Arriaga vino con su familia. Estará aquí una semana, tanto en promoción de sus libros como de vacaciones. Adriana Ovares.
Entrevista:

El padre de la criatura

Enemigo de la palabra “guionista”, Guillermo Arriaga prefiere verse como un escritor de cine. De eso y más habló con Viva

Víctor Fernández G.

Guillermo Arriaga no tuvo que ir muy lejos para encontrar la inspiración: para él, sus propias experiencias, el monte y la calle son una cantera inagotable de historias.

Aunque, para efectos cinematográficos, muchos los definirían como un guionista, este mexicano le hace la cruz a ese término. Escritor ante todo, de su pluma salieron relatos ideales para traducirse al cine, como bien lo demostraron después Amores perros, 21 gramos, Babel y Los tres entierros de Melquiades Estrada .

Este nominado al Oscar y ganador de la Palma de Oro del Festival de Cannes anda por acá, en visita promocional de sus libros. Aún así, Arriaga es feliz hablando de cine, aunque esquive, con elegancia, referirse a la ruptura de su relación de trabajo y amistad con el director Alejandro González Iñárritu.

¿Desde un inicio estuvo previsto que Amores perros , 21 gramos y Babel fueran una trilogía?

Sí, de hecho es una trilogía que diseñé mucho antes de conocer a Alejandro. La primera película se llama Cielo abierto , que no se ha filmado aún; la segunda era Perro negro, perro blanco , que se transformó en Amores perros ; la tercera era 21 gramos , y bueno, surgió Babel como una cuarta...

Siempre escribo por trilogías: estoy escribiendo Piel de víbora , la segunda parte de mi trilogía de la frontera (la primera fue Los tres entierros de Melquiades Estrada ) y la segunda parte de mi trilogía de amores complicados, en los que siempre están implicados tres (la primera entrega es El búfalo de la noche , cuya película se estrena en agosto próximo).

Y de su idea original como autor, ¿cuánto quedó plasmado en las películas con Alejandro?

El 99%. Incluso Babel , de cuya producción no me involucré en absoluto, es prácticamente lo que yo escribí. Si no fuera así, si me cambiaran mi obra, no filmaría.

La disputa con González Iñárritu por la autoría de Babel derivó en una carta en su contra, no solo de él, sino de otros involucrados en la película como Gael García y Gustavo Santaolalla. ¿Qué opina de eso?

Yo quisiera dejar de lado ese incidente e ir a un tema más de fondo, que es la posición del autor frente a la obra. El manifiesto de los escritores europeos habla de rescatar el sentido del escritor de cine y en México han seguido mi iniciativa de eliminar las palabras “guion” y “guionista”, que son peyorativas.

El guionista es el que hace una guía y cómo va a ser que me paso tres años y medio haciendo una obra para que digan que es una guía. Entonces, ya la Sociedad General de Autores de México cambió su curso de guion cinematográfico a escritura de cine. Quitar esa despreciativa palabra es el principio para dignificar al escritor de cine.

Pero muchas veces el director es el que se lleva el crédito, por encima del autor de la historia...

En mi caso, desde que Alejandro y yo nos conocimos y le di la historia de Amores perros , acordamos que compartiríamos el crédito en la película. Después él se arrepintió pero, originalmente, se iba a decir que era de los dos, que eramos coautores, pero al final le ganó el deseo de aparecer. Aún así, la gente puede ver de dónde viene el linaje... ahí están mis libros.

Dada la experiencia, ¿piensa seguir trabajando en el modelo de coautoría?

En adelante creo que trabajaré solo con directores que respeten la figura del escritor. Algo que fue importante para mí en Los tres entierros... es que mi nombre salía al lado del de Tommy Lee Jones y él no se sintió amenazado, sino que, por el contrario, compartimos el crédito y entramos juntos en Cannes.

Si bien Tommy Lee Jones es una figura de gran kilometraje, Los tres entierros era su ópera prima como director. ¿Qué lo hizo confiar en él y darle su historia?

Cuando me senté a hablar con Tommy Lee, las preguntas que nos hicimos eran sobre nuestros autores, pintores y directores favoritos y vimos que teníamos una empatía humana, emocional y estética. Yo, cuando me junto con alguien con quien voy a colaborar, lo que pregunto no es del trabajo, sino si está casado, dónde vive, qué ropa usa, si le gusta la cacería...

Tras haber hecho cine en México y en Hollywood, ¿dónde se siente más a gusto?

Yo haré mi trabajo en cualquier lugar del mundo donde lo respeten y, aunque trabajé con Hollywood, no por eso cedí ni un centímetro. ¿Quién puede decir que me vendí? ¿Quién puede decir que 21 Gramos es una película típicamente hollywoodense? ¿O Los tres entierros... ?

La adaptación de El búfalo de la noche fue una experiencia distinta para usted, pues implicó involucrarse como productor...

Como productor no me ocupaba solo de conseguir el dinero, sino que estuve detrás de todos los procesos: el casting de actores, escoger al director, la música...

¿Y piensa seguir trabajando de productor o fue algo de una vez?

De hecho estoy produciendo tres películas, una en Francia y dos en Estados Unidos.

¿Basadas en sus textos?

La de Francia es una historia mía junto con el director. En Estados Unidos, una es mía y la otra es de una novela de la que compré sus derechos.

Como contador de historias, ¿cuáles lo impresionan?

Para que una historia me impresione tiene que salir de mi vida o de lo que he observado. Hay historias que están madurando en mi cabeza desde hace muchos años.

A algunos escritores se les presenta una imagen, a otros un sueño, otros mastican la idea por meses. En su caso, ¿cuál es el génesis de una historia?

Yo las sueño y las mastico. En los sueños puedo organizar lo que tengo en la cabeza.

¿Sigue siendo la calle su mayor influencia literaria?

Siempre he dicho que lo que tengo es calle y monte. Hubo marroquíes que me preguntaron que cuándo visité su país para retratarlo así en Babel pero nunca he estado ahí. Lo que pasa es que he estado en el monte, conozco pastores, he dormido en la lluvia, he conocido la miseria de los campesinos latinoamericanos, los he visto dejar a su familia para irse al otro lado. Claro que tengo mis influencias literarias pero mi básica es la experiencia vital, el haber conocido lugares y gente que nadie se imagina.

Colaboró Dóriam Díaz.



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