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 Película. Max Von Sidow fue el sacerdote en la película El exorcista. Archivo
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Max Von Sidow recibió premio
SAN SEBASTIÁN, España. AFP. El actor sueco Max Von Sidow, el inolvidable sacerdote de El exorcista, recorrió ayer su carrera artística asegurando que ha sido muy afortunado por haber tenido tantas grandes oportunidades, en particular, las que le brindó Ingmar Bergman.
Horas antes de recibir el Premio Donostia por su trayectoria artística en el 54 Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el actor nacido en la ciudad sueca de Lund en 1929, hizo un repaso a su trabajo que comenzó en la Academia Real de Estocolmo de Arte Dramático y recordó que su primer papel fue de ayudante en un establo.
“He sido muy afortunado. He tenido tantas grandes oportunidades. Ciertamente, quien me dio muchas oportunidades fue Bergman, a quien le debo una gratitud enorme”, aseguró Von Sidow.
El actor sueco, de 77 años, pidió expresamente que, al inicio de la rueda de prensa, se informara de que desde hace unos años tiene la nacionalidad francesa. Interrogado luego al respecto, explicó que vive en Francia desde hace muchos años y su esposa es francesa.
Acerca de su filmografía bajo la batuta de Ingmar Bergman, a raíz de la cual es considerado su actor fetiche, Von Sidow admitió que muchos de los personajes que interpretó, escritos por su compatriota, reflejan tramos o partes de la personalidad del cineasta, pero negó haber sido su alter ego.
Sin contar las películas que hizo con Bergman, como El sétimo sello (1957), Fresas salvajes (1957), El manantial de la doncella (1960), Como un espejo (1961), La hora del lobo (1968) o La vergü enza (1968), Von Sidow trabajó en más de 70 películas de cineastas muy diversos.
El actor estadounidense Matt Dillon, modelo de otra generación de actores, recibirá el próximo viernes el otro Premio Donostia por su trayectoria artística.
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