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Lunes 25 de septiembre, 2006

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Bernardo Quesada compartió sus canciones más íntimas en una noche con muchos amigos .ARCHIVO

Crítica de Música: La intimidad en vitrina

Bernardo Quesada: cada vez mejor.

Alberto Zuñiga
betofono65@gmail.com

Lo que más me ha gustado de esta nueva producción de Bernardo es la síntesis de estilo que parece haber encontrado. Su anterior obra personal y primer disco compacto de carrera como solista, Cuervo Blanco, pecó de abuso en recursos. Demasiada música que muy pocos disfrutamos y la mayoría de los programadores de las radios afines a su estilo le rehuyeron. Para variar.

En esta segunda producción hay una gran economía en la instrumentación y en el arreglo. Va al grano. No hay rodeos y la idea principal de cada canción llega de inmediato. La música se convierte en ese apoyo no subliminal sino sustancial a la esencia de la letra. La música hace crecer esas letras y en algunos casos, como en las canciones dedicadas a su hijo varón, al periodista Parmenio o a un sobrino que murió, obtuvo un rango de alquimia espiritual.

Era de esperar que la unión de dos de nuestros principales productores musicales y arreglistas de gran experiencia, Walter Flores y el propio Bernardo, fuera a generar un producto redondo, limpio y ameno. El asunto va un poco más allá. Algunos arreglos se permiten giros de fineza étnica o de insinuaciones clásicas, como la aproximación a una sonata que la canción dedicada a su madre deja entrever e incluso el rock tuvo su “chance” resuelto con asertiva rítmica en el tema dedicado a José Capmany.

Vocalmente Quesada también muestra una evolución de estilo y se presenta como un intérprete con madurez expresiva. Tanto en el disco como el día de su presentación contó con la ayuda vocal de algunos otros. La noche del concierto me llamó poderosamente la atención, por su trabajo vocal, la participación de Gustavo Ortega, firme, con presencia y dominio del volumen y, muy especialmente, la entrega que Daniela Rodríguez hizo durante su única aparición. Ella es corista en el grupo Malpaís y, estoy seguro, no soy el único que está esperando poder escucharla en trabajos de mayor responsabilidad escénica.

Siento que este es un disco que podría abrirse camino en la escena internacional. Puede competir con producciones del calibre comercial de Shakira, Sin Banderas, Juanes, etc. Pero caemos en el mismo pozo empantanado. No hay promotores o mánagers con capacidad de proyección internacional. Hacemos mejor música que en otros lugares, pero nadie sabe qué la hacemos. ¿No es eso triste?.

La experiencia adquirida por algunos empresarios de espectáculos como Marvin Córdoba, para citar al más célebre de todos, tendría que servir de algo o alguna de las dos empresas privadas de televisión nacional, como lo hacen en otros países, podrían involucrarse totalmente en un proceso de promoción internacional.

Volviendo al disco Más cerca de mi corazón y como punto final a esta crítica, agrego que Bernardo Quesada ya está listo para empezar a cantar cosas que estén más cerca del corazón de otros. Su talento bien puede servir para contarnos y alertarnos con las historias de esa gran cantidad de personas que, día a día, sobreviven en un país que nos lo han robado y es ineludible la tarea de recuperarlo y las canciones ayudan tanto.

Bernardo Quesada presenta: Más cerca de mi corazón

Fecha: Viernes 22 de Setiembre.

Lugar: Jazz Café.

Hora: 10:30 p. m.



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