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Lunes 25 de septiembre, 2006 |
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Summa Cum Bill Hace 6 años, el guitarristaBill Macpherson decidió vivir entre las olas de Nosara y los estudios de Los Ángeles. El próximo viernes, debutará en el Teatro Nacional con lo que mejor supo hacer, antes y después de su graduación en el Berklee College of MusicMaría Montero mmontero@nacion.com “Vengo de una familia de médicos... mi papá, mi abuelo y unas cinco generaciones”, cuenta Bill Macpherson, guitarrista, compositor, productor, profesor y surfista apasionado. “A los 18 años, regresé a San Diego para asistir a la universidad y estudiar medicina, pero no soporto la sangre ni el olor de los hospitales”, confiesa. “Como al año y medio de pasar por diferentes carreras, fui a un concierto de The Who y descubrí la fuerza de la música”. El archifamoso grupo de rock ni siquiera era su banda favorita, pero la experiencia le sirvió para descubrir que en la residencia estudiantil, su compañero de habitación tenía una guitarra semiabandonada y demasiado nueva. Bill narra todo esto en un español que él juzga mucho peor de lo que es; un español que aprendió en Costa Rica –país en el que pasa todo el tiempo que puede desde que puso un pie por primera vez, en el año 2000– y que se ha convertido en la quinta lengua que aprende en lo que lleva de vida, que no es tanto. “Me siento muy feliz de vivir aquí”, dice el músico, que sale y entra del país cada 90 días, pues aún no tiene la residencia. “Tengo un apartamento en Los Ángeles y me voy cuando tengo que grabar o dar conciertos , pero este año descubrí que hay una conexión de mi pasado con Costa Rica: hay selva y es una cultura diferente de Estados Unidos. Estoy preparado para eso: mis padres me enseñaron a hablar diferentes idiomas, a comer diferentes comidas y a respetar a las diferentes culturas”, reflexiona el guitarrista quien, muy pequeño, vivió dos años en Bélgica (donde aprendió francés), y más tarde se fue a vivir al Congo, en África, donde aprendió a hablar kituba y lingala. “En Los Ángeles, la vida es muy interesante y los músicos son lo mejor, pero me siento más confortable cuando estoy aquí. Sé que soy un extranjero , pero ¡toda mi vida he sido un extranjero”, dice. Maestra vida.“Empecé a tocar de forma profesional a los 22 años y a los 24 años hice la audición para entrar a Berklee, donde me becaron y me eximieron del primer año de estudios. Los tres años que me faltaban los hice en dos”, recuerda. “Algunos creen que no es una edad apropiada, que es muy viejo, pero fue lo mejor que me pasó, porque la madurez me ayudó a sobrellevar la presión: entrar a Berklee es muy competitivo”. En esa época, Bill recuerda que tocaba con un grupo seis noches a la semana, para pagar sus gastos y el apartamento. “No dormía mucho, pero mis manos y mis dedos siempre estaban listos cuando llegaba a clases”, dice con ironía. “Tocábamos todo el rock de los 80 y yo tenía pelo largo y me vestía con pantalones tubo y camisetas spandex. ¡Qué horror! ¡No querría mostrar una foto de ese tiempo!” En el prestigioso conservatorio de Boston, Bill estudió a fondo y sin interrupciones guitarra acústica, eléctrica y bajo. “A diferencia de los músicos de aquí”, señala, la guitarra clásica no fue parte de su formación y sus mayores logros los obtuvo estudiando y ejecutando jazz; folk; rock; blues. “El jazz es el estilo de Estados Unidos y es muy importante por su historia, tradiciones e influencia en el resto de la música. El jazz es nuestra música clásica”. A propósito del jazz, que mezclado con el rock es el género favorito de Bill Macpherson, el guitarrista tiene su propio grupo, Native Vibe. “Tengo este grupo desde hace 15 años. Por mucho tiempo, tuve un músico acompañante nativo de Ghana, el bajista Nee Sackey, que también estudió en Berklee”. Ni la distancia de los países ni la embriaguez de los atardeceres de Nosara han podido frenar las actividades de Native Vibe, que este año grabó Toca Suave y el año pasado logró colarse a las nominaciones del Grammy, con el álbum de jazz latino Luna de Nosara. “Voy a grabar mi cd número diez; aún no tiene nombre, pero voy a regresar a la música de África. Habrá invitados como el cantante Salif Keita, de Malí, el trompetista Hugh Masekeca, de Sudáfrica, y Mic Gillette, de Tower of Power y Santana”. “Antes no sabía hablar español y me sentía un poco nervioso. Ahora conozco un poquito de músicos –no hay profesionales en Nosara– y cada vez que estoy en San José, voy a Jazz Café. Creo que mi relación con el medio puede crecer y me gustaría grabar aquí. Por mi carrera, sé que es mejor ir despacio, con respeto”, dice Bill, que escogió Costa Rica para darle un segundo aire a su carrera y a su vida y sabe, por experiencia propia, que ahora todo está por suceder.
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