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 Aplaudida. La Filarmónica de Nueva York abrió su temporada con éxito. AP
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Nueva York:
Filarmónica se los “echó” al bolsillo
Nueva York. AP La Filarmónica de Nueva York inauguró su 165 temporada en el Lincoln Center ante su público fiel –en elegantes esmoquin y trajes largos– y las cámaras de la televisora PBS, mientras cientos de personas disfrutaron del espectáculo en la calle en una pantalla gigante a las puertas del teatro.
Los espectadores disfrutaron de una inusual interpretación del Concierto para Dos Pianos de Mozart, por Yefim Bronfman y Emanuel Ax, junto con dos piezas habituales del repertorio beethoveniano: la Obertura Egmont y la Tercera Sinfonía (Eroica).
Bronfman y Ax se sentaron frente a frente con dos pianos Steinway. Bronfman iniciaba y Ax respondía. Al igual que su música, sus ampulosos gestos tuvieron una sincronización total, una coreografía casi perfecta y sin mirarse.
El programa comenzó con la Egmont, que Beethoven compuso como música incidental al relato de Goethe sobre la resistencia heroica a la opresión. El director Lorin Maazel impuso un tempo lento, y los ataques en los acordes iniciales fueron imprecisos. Pero Maazel se repuso rápidamente y el allegro con brio final sonó magnífico.
Tras el concierto, festejado por los 2.700 asistentes, hubo una cena para los 900 benefactores que ayudaron a recaudar 3,15 millones de dólares para la Filarmónica.
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