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Jueves 14 de septiembre, 2006 |
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Crítica de teatro: Paja en ojo ajeno Candente. El tema del acoso sexual ha cobrado actualidadAndrés Sáenz asaenz@nacion.com David Mamet (n. 1947), autor de Oleanna, cuenta entre los más connotados dramaturgos contemporáneos de Estados Unidos y también goza de renombre internacional como guionista y cineasta. De él, en 1986 Jaime Hernández dirigió Búfalo americano, en el desaparecido Teatro Tiempo, montaje que duró por solo tres funciones, una suerte de récord en el teatro profesional costarricense. Diez años más tarde, en la sala Vargas Calvo, el mexicano Luis Rábago montó Oleanna, sin pena ni gloria. Ahora Nico Baker estrenó esta misma obra, el viernes 8 de setiembre, en el teatro Laurence Olivier (TLO), con otra traducción. La polémica que, en 1992, levantó el estreno estadounidense de Oleanna, con la dirección de Mamet, estuvo teñida por la polarización de la opinión pública en aquel país, debido a la denuncia de acoso sexual formulada, un año antes, contra el juez federal Clarence Thomas por su ex asistente, Anita Hill. Thomas había sido designado como magistrado de la Corte Suprema, y la acusación fue el tema principal de las audiencias de confirmación del nombramiento de Thomas sostenidas en el Senado. Al final, Clarence Thomas fue confirmado. Sin embargo, la pieza de Mamet no es solamente una crítica parcializada o tendenciosa del feminismo extremo y de la doctrina censuradora e intolerante postulada por la corriente ideológica conocida como Political Correctness (corrección política) que ha sombreado el clima intelectual en los Estados Unidos. Es algo más. Según Mamet, “la obra trata sobre el uso y el abuso del poder, y la corrupción es compartida por ambas partes. En el contexto de las obras de Mamet, el poder incluye el poder del lenguaje. En el tejido dramático de Oleanna, las partes en pugna son Juan (Gerardo Arce) y Carol (Andrea Oryza), un profesor y una estudiante de alguna universidad estadounidense, o costarricense, como se insinúa en la equilibrada puesta en escena de Nico Baker. Ese equilibrio era necesario para mantener la ambigüedad esencial del argumento y evitar que la balanza se inclinara a favor o en contra de uno u otro de los coprotagonistas/coantagonistas, y para que el espectador pudiera extraer sus propias conclusiones de la acción misma de la pieza. La trama es sencilla: el profesor ha convocado a la estudiante a su oficina con el propósito aparente de ayudarla a mejorar las notas bajas que ha obtenido en el curso impartido por él. Él se muestra condescendiente, pedante y paternalista; ella exhibe dificultad en comunicar su pensamiento y se declara confundida por los conceptos que él expone en el aula y en la entrevista. El profesor se ofrece para darle lecciones en su oficina fuera del horario de clases. Esto da pie para que la estudiante lo acuse de hostigamiento sexual antes las autoridades universitarias. El tema del acoso sexual no resonaba en el país en 1996, cuando se presentó la obra por primera vez. El estreno del montaje de Baker coincide con el escándalo que ha provocado una acusación de esa índole contra un diputado. Sin duda, esa circunstancia le da actualidad a la pieza y al montaje. Pero el planteamiento fundamental de Oleanna trasciende el momento y está relacionado con la significación que podemos honestamente darle a los actos propios y ajenos. La escenificación de Nico Baker mantuvo un ritmo efectivo, atento al tenor dramático de las situaciones cambiantes. El decorado austero era el imprescindible: escritorio y sillón, un par de sillas, con la sugerencia de un ventanal que abre al campo abierto y un camino que se pierde en la distancia, el amplio mundo fuera del estrecho ámbito académico. Las personificaciones me parecieron eficaces y persuasivas: Arce, al principio presumido y dominante, en forma paulatina volviéndose inseguro y complaciente; Oryza, al inicio turbia y perpleja, transformada después en una mujer decidida y combativa. Oryza tradujo la obra del inglés y su versión me sonó fiel, coloquial e idiomática. Pieza de contenido polémico, con un tema de actualidad en el país, Oleanna, de David Mamet, dirigida y actuada de manera convincente, proporcionará al espectador hora y media del mejor teatro en cartelera.
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