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Sábado 2 de septiembre, 2006 |
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Crítica de música: Arcanos abiertos Aumento. El interés por el Lied ha crecido entre intérpretes y público.Andrés Sáenz asaenz@nacion.com Las canciones, las obras para piano solo y la música de cámara de Robert Schumann (1810-1856), fundamental figura del romanticismo alemán, son composiciones de maravillosa inspiración artística y cuentan entre aquellas que con mayores goces estéticos recompensan a quienes se adentran en sus arcanos deleitables. Dentro de la producción lírica de Schumann, Dichterliebe (Amor de poeta), ciclo de 16 canciones para voz masculina basado en poemas de Heinrich Heine (1797-1856), ocupa un sitial de preferencia. Como muchos de los Lieder de Schumann, la colección data de 1840, año del matrimonio con su musa, la pianista Clara Wieck (1819-1896), y, para el compositor, annus mirabilis de fecundísima creación en el género de la canción culta. La obra poética de Heine es paradigmática del movimiento romántico que floreció en Europa entradas las primeras décadas del siglo XIX y sus versos inspiraron no solo a Schumann sino que a tantos otros músicos coetáneos. Los poemas seleccionados por Schumann para el ciclo Dichterliebe forman una unidad y, si bien el tema es el desconsuelo del amante despechado, el tratamiento emotivo está totalmente exento de sensiblería. Gracias a la labor pionera de cantantes y pedagogos como Zamira Barquero y a los estudios de perfeccionamiento en el exterior de talentos jóvenes, entre la nueva generación de intérpretes vocales costarricenses ha venido creciendo últimamente el interés por la interpretación de la canción culta de la escuela austro germana y, de manera paulatina, se ha ido constituyendo un público que aprecia este tesoro artístico de la humanidad. La Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica (EAM) ha organizado, con el apoyo de la Embajada de Alemania, sendas series de recitales en ocasión de las efemérides conmemorativas de los 150 años de la muerte de Robert Schumann y de los 250 del natalicio Wolfgang Amadeus Mozart. El miércoles, como parte del ciclo dedicado a Schumann, la pequeña sala 107 de la EAM acogió al tenor Juan Pablo Marín y al oboísta José Ángel Ábrego, quienes, acompañados oportunamente al piano por Gerardo Duarte, brindaron interpretaciones sensitivas y puntuales de Dichterliebe y de las tres Romanzas para oboe y piano, opus 94, escritas en 1849. Al inicio de la función, Ábrego produjo tonalidades tersas y afinadas, mantuvo el aliento firme y moldeó las frases de manera fluida, consecuente con el sereno discurrir melódico de las Romanzas. Al final, Marín forjó una lectura articulada y ardorosa de Dichterliebe, desplegó un timbre de voz claro y entonado, la dicción se escuchó entendible y la pronunciación del alemán fue correcta fonéticamente. Además, el tenor Marín interpretó las canciones de memoria y las acompañó con una actitud y gesticulación corporal expresiva, aunque a veces rozaba inconvenientemente el histrionismo. Si bien la asistencia llenó buena parte de la pequeña sala, estimo que la EAM debería desarrollar estrategias para atraer mayor cantidad de público a los recitales que ofrece en forma gratuita. Asimismo, se hace necesario que las autoridades universitarias doten a la EAM de un auditorio que reúna condiciones acústicas y decorativas dignas de la calidad artística de las presentaciones.
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