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Domingo 29 de octubre, 2006

Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1402465

Aquí. Joaquín Sabina empezó en México una gira por Latinoamérica que lo traerá a Costa Rica el próximo miércoles 8 de noviembre. Archivo.
Música:

Sabina volvió a México

Concierto: El español se presentó en el Auditorio Nacional, abarrotado de un público fiel que entendió cuando Sabina se enojó.


México D.F. AP. Como si nunca se hubiese ausentado de los escenarios mexicanos, el español Joaquín Sabina se presentó en el Auditorio Nacional abarrotado de un público fiel que coreó a todo pulmón sus canciones, desde sus clásicos éxitos, hasta los temas de su más reciente producción Alivio de luto.

Hacía cuatro años que Sabina no actuaba en suelo azteca debido en parte a un infarto cerebral que sufrió. Ya recuperado del episodio y mucho mejor tras la consecuente depresión que padeció, el viernes en la noche parecía que había vuelto a enamorarse del escenario.

Hasta que a mitad del concierto el sonido comenzó a fallar.

Entonces se le vio irritado, extremadamente molesto y como no se resolvía el problema --casualmente-- en medio de la canción Ruido, la situación se le hizo insostenible y gritó a boca de jarro un improperio. Como es Sabina.

Al final de la canción azotó la guitarra al suelo y salió del escenario. Las luces se apagaron de inmediato y el público, que entendió perfectamente que no era su culpa y que la falla estaba fuera de su control, estalló en aplausos de solidaridad y comenzó a gritar Sabina.

Al cabo de unos minutos el músico regresó y pidió disculpas por los accidentes de sonido y el público nuevamente le regaló un aplauso que sonó y resonó.

Y tal y como señaló a su arribo a México el lunes anterior, aprovechó para volver a criticar el muro que Estados Unidos busca construir en la frontera con México.

“Si ustedes se deciden... me apunto para tirar a ostias esa infame muralla que le están poniendo los gringos”, declaró.

En la primera parte del espectáculo Sabina, ataviado de traje gris y un sombrero del mismo color lanzó varias bromas, jugó a pegarle al pianista Antonio García de Diego y bailó con Pancho Varona.

Sabina abrió el espectáculo con Aves de paso, Ahora qué..., Quién me ha robado el mes de abril, Por el boulevard de los sueños rotos entre tras, intercaladas con poemas.

Todos sus músicos excepto el baterista interpretaron algún tema en solitario y Sabina los describió como la orquesta del Titanic, porque siguen tocando mientras “yo me hundo”, según dijo.

En la segunda parte cantó Calle Melancolía, Y sin embargo, Una canción para la Magdalena, Que se llama soledad, Contigo y La del pirata cojo. Terminó, el público lo ovacionó , volvió y cantó Donde habita el olvido, Llueve sobre mojado, Princesa, 19 días y 500 noches, Noches de boda, y cerró con Y nos dieron las 10.



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