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Domingo 29 de octubre, 2006

Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1402520

Chingo ‘e dios. Según José Luis de Jesús Miranda, “Dios” es un tipo cuyos gestos y joyas recuerdan más a un cacharpeado Wálter Mercado. Archivo.

A viva voz


Víctor Fernández G.
vfernandez@nacion.com

Dios. Estamos claros de que Dios (más allá del nombre que le usemos) está en todas partes y en todo. Sin embargo, a manera de un ejercicio que no aspira a ser profano, partamos del supuesto de que uno se topa a Dios, en carne y hueso, en la calle. ¿Cómo se vería? Según la película Oh, God!, de 1977, luciría como un viejecito simpático, tal y como lo interpretó el actor George Burns. A un Dios así sí le creería, pues de entrada cae bien. Por el contrario, no sé cómo lidiar con un Ser Supremo si se parece a José Luis de Jesús Miranda.

Dios lo acompañe. José Luis es un puertorriqueño que, días atrás, estuvo por aquí en busca de incautos que se tragaran sus patrañas, en el sentido de que él es Él. Pobrecito. Aún así, tratemos de seguirle sus disparates y creer, por una milésima de segundo, de que el controvertido predicador es quien dice ser. Si así fuera, entonces, por favor, que nadie diga en adelante “que Dios lo acompañe”. Qué va, por más ser divino del que se trate, yo con el tal José Luis no iría ni a la esquina. Un dios charlatán y egomaniático –como el boricua resultó ser– debe ser un pésimo compañero de viaje. Mejor solo que mal acompañado.

Dios se lo pague. Digamos que si nos tragáramos la proclama de José Luis acerca de que él es Dios, entonces los únicos beneficiados serían los miles de buenos cristianos a los que alguien les amarró el perro y, como pago, solo recibieron un “Dios se lo pague”. Señores: pueden sentirse en total libertad de enviar sus facturas de incobrables al señor puertorriqueño, pues, como él jura que es Dios, debería pagar todas las deudas que se han hecho a su nombre.

Si Dios quiere. Siguiendo la línea de ¿pensamiento? del boricua, en adelante deberíamos entonces decir “si José Luis quiere”. Pero, ¿y si a él no le da la gana algo?, ¿todas nuestras decisiones dependerán de su estado anímico? Pésimo panorama ese de depender de un “dios” al que solo le alcanza el tiempo para pensar en sí mismo.

Gracias a Dios. Con el perdón de sus seguidores (para todo hay gente), yo no tengo nada que agradecerle a José Luis. Bueno, tal vez solamente el haber dado tema para esta columna.

Limón

• ¿Y el carnaval?

Tan bonito que estuvo Limón hace apenas una semana, cuando la fiesta, la alegría y la buena vibra se respiraban en cada esquina de la ciudad carnavalera. Por desgracia, no habían terminado de quitar los chinamos cuando los mismos de siempre decidieron que era mejor ser noticia por lo malo. Huelga, vandalismo y delincuencia disfrazada de protesta social es lo que esta semana le recetaron al país algunos que se creen dueños de Limón. Por más y mejores montoneros...



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