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Domingo 15 de octubre, 2006 |
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Luis Piedra va a la cabeza Estreno: Danza Universitaria está a punto de presentar su II temporada del año y la primera bajo la dirección exclusiva de Luis PiedraMarcela Quirós U. mquiros@nacion.com Los nombres de Luis Piedra y Danza Universitaria han estado vinculados desde siempre. Piedra fue miembro fundador de la agrupación, pero también fue bailarín y coreógrafo durante muchos de los 28 años que tiene este proyecto, uno de los más consolidados del país. Por eso, ahora que asumió su nuevo cargo como director, la transición ha sido muy fluida. De ahora en adelante se avecinan nuevas tareas, entre ellas, un intenso trabajo de proyección social. Esta semana Danza Universitaria estrenará su segunda temporada del año y la primera bajo la dirección exclusiva de Luis Piedra. Se presentan por primera vez Cualquiera, cualquier día, de Rogelio López –anterior director de Danza Universitaria–, y Los apurados, de Piedra; y subirá a escena por segunda vez Amorosamente los amorosos, también de López.
De su nueva función con Danza Universitaria nos habló Piedra. Usted ejerció durante muchos años la dirección administrativa de Danza U. ¿Fue un gran cambio asumir la dirección artística? Yo fui bailarín, profesor y coreógrafo de la agrupación y muchas veces ejercí la dirección de forma interina; sin embargo, ahora tengo que encargarme de la dirección artística que conlleva muchas otras responsabilidades como la planificación de temporadas, estar al frente y detrás de todo. Ahora soy el responsable del trabajo de la Compañía, el que propone temas y a su debido tiempo tendré que ir conformando un panorama de acuerdo con lo que la Universidad quiere de esta Compañía. ¿Y qué es lo que espera la Universidad de la Compañía? María Pérez (Vicerrectora de Acción Social de la institución) quiere que, además de continuar con el trabajo artístico, realicemos una gran proyección social y en eso tendremos que trabajar. Estamos pensando en hacer dos períodos al año de cursos libres impartidos por los bailarines. A la Vicerrectora le interesa el efecto multiplicador en comunidades marginales, tratar de acercarlos a la danza por medio de un proyecto de sensibilización del movimiento. ¿Cuáles son los proyectos inmediatos del grupo? Ahorita me interesa concluir el año ya que tenemos muchas actividades: tenemos esta temporada en el Teatro Nacional, viene la conclusión del programa de aspirantes bajo la coordinación de Rogelio López, tenemos que preparar la participación en el Festival Nacional de Danza (que es a finales de mes) y en el Festival de Coreógrafos (que se realiza en diciembre). ¿Ya se planteó un proyecto concreto de trabajo? En eso estoy, pensando lo que voy a plantear. Una meta fundamental será incentivar el contacto internacional que, más que ir a bailar, que ya lo hemos hecho, sería para traer maestros de afuera y que nuestros bailarines y los que también son coreógrafos vayan al extranjero a hacer cursos y participen en talleres. El nivel del elenco del grupo es muy alto y me interesa darles los instrumentos para que puedan ampliar su panorama. ¿Desarrollar un proyecto de proyección social implicaría bajar el ritmo de la creación artística? No podemos seguir igual, ahora vamos a un período de discusión y ajuste para definir los períodos en los que lo haríamos. Trabajar bajo un estilo tan consolidado como el de Rogelio López, tras 28 años de dirección, podría hacer difícil el trabajo de cualquier nuevo director. ¿Lo fue para usted, en esta transición? Como coreógrafo y bailarín me formé con Rogelio; sin embargo, mi estilo coreográfico es diferente sin habérmelo propuesto. Yo lo veo como una herencia estilística, técnica, temática e interpretativa, no como una limitante ya que cada uno de los bailarines tiene una propuesta original y un estilo particular. ¿Qué elementos del estilo de Rogelio sería importante mantener bajo su dirección? Algo fundamental en todas las generaciones de la agrupación es la forma de bailar, no la forma técnica sino la forma de plasmar en escena. Es algo intangible que todos podemos reconocer en Danza Universitaria, algo que cada uno de los bailarines lleva metido en su sangre y en su forma de hacer danza.
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