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El personaje: Gael García, vida de fantasía El actor mexicano se alimentó del teatro desde sus primeros años de vida y hoy se consolida como uno de los latinos con más futuro en Hollywood
Cindy Pearlman
Hollywood Watch. The New York Times Syndicate.
Gael García Bernal creció con el teatro como su cuarto de juegos. Sus padres trabajaban en un viejo y mohoso teatro de Guadalajara, México, y no tenían dinero para pagar niñeras. Entonces se llevaban consigo al futuro rompecorazones y le permitían vagar por el foro y los camerinos.
“Ahora mismo puedo recordar el olor del teatro: era madera combinada con el olor de la gente”, dice García Bernal, de 27 años, entrevistado por teléfono.
“En México por lo general llueve de noche, así que recuerdo el olor de la tierra mojada”, dice. “Recuerdo caminar a lo largo de las grandes paredes del foro y pensar que ese espacio me parecía infinito”.
Sus padres trabajaban en el centro cultural de la universidad local, que comprendía siete teatros y estudios de actuación.
“Recuerdo ser un niño pequeño e ir de un teatro a otro, sin salir”, relata el actor. “Yo me escapaba y de pronto estaba tras bambalinas en otra obra. Miraba veinte minutos de la obra y después me iba por un helado”, rememora.
“Era una forma hermosa de dejar volar la imaginación”.
Es un sentimiento apropiadamente fantasioso, dado el tipo de películas que han logrado el actual éxito de García Bernal -- Y tu mamá también (2001), Diarios de motocicleta (2004) -- y su más reciente papel en una de las películas independientes más esperadas de esta temporada: The Science of Sleep ( La ciencia de los sueños), que se estrena el 22 de setiembre en Nueva York y Los Angeles, para después llegar a otros cines ese mismo mes.
La cinta gira en torno de un personaje tímido y retraído llamado Stephane (García Bernal) que se ve atraído de vuelta a la casa de su infancia para tomar un empleo en el mundano ambiente de los linotipistas. Esto no le va bien a un hombre creativo que se inclina a perderse en su propia imaginación.
“Él llega a quedar cautivo de su propia imaginación, cosa que creo que hoy en día es muy frecuente”, explica García Bernal. “La gente lleva una vida muy difícil y es fácil caer en un mundo de sueños en el que la vida es más cómoda. Entonces la cosa es saber si estamos viviendo una vida o si sólo estamos viviendo dentro de una fantasía”.
La propia vida de García Bernal siempre ha lindado con lo fantástico. “Creo que definitivamente fue un accidente”, opina despreocupadamente sobre su nacimiento en Guadalajara. “Mi mamá tenía como 18 años y mi papá, 22. Creo que a esa edad esto llega de sorpresa”, expresa al tiempo que sonríe.
Su madre, Patricia Bernal, es actriz y su padre, José Angel García, es actor y director. Esa combinación histriónica de los padres significó una infancia necesariamente poco convencional.
“Como no había nadie más que me cuidara, ellos me llevaban consigo al teatro con mucha frecuencia”, dice García Bernal.
“En México, el teatro es algo muy marginal, así que para un actor de teatro es muy difícil ganarse la vida”, explica. “Pero también es un camino muy hermoso al conocimiento y a una educación abierta”, comenta Gael.
Anhelo. García Bernal admite, sin embargo, que en ocasiones suspiraba por una infancia normal, que no implicara jugar con sus carritos en un camerino.
“Yo quería que mis padres tuvieran un empleo como los de cualquier otro niño que iba conmigo a la escuela en el día”, dice. “Pero tenía su lado bueno, que era que podíamos soportar cualquier cosa como familia”, explica.
“Mis padres podían vestirse como quisieran y cuando llegábamos tarde a algún lado, no importaba”, dice. “Estábamos en el negocio de la farándula”.
Y así, quizá él ya estaba destinado a incorporarse al negocio de la familia. García Bernal dice que siempre quiso actuar: “Pero nunca pensé que sería mi profesión. Yo pensaba que acabaría haciendo otras cosas, y que en mi tiempo libre actuaría en teatro porque eso me hacía muy feliz”, continúa.
“Consideraba que la actuación era un juego. Era un escape divertido”, explica Gael.
Desde entonces ha aprendido que también es mucho trabajo y que es afanándose como el actor aprende las verdaderas lecciones de su arte.
Camino andado. “El aprendizaje nunca termina”, asegura. “Cuando estaba filmando Y tu mamá también, recuerdo que un día me desperté sobresaltado, pues tenía una escena muy complicada”, rememora.
“De pronto me sentí totalmente vulnerable”, admite. “Sentí el tirón del miedo. Se me hundió en el estómago y me dio un poco de pánico el día que me esperaba”.
En la escena, García Bernal pelea contra otro personaje, cuando se entera de que su novia le fue infiel con su supuesto amigo.
“Fue un momento de verdadera claridad para mí acerca de la actuación”, afirma, “pues me di cuenta de que necesitaba aprender más acerca de este oficio”.
La pasión original de García Bernal era el mundo del teatro en el que creció y asegura que nunca se imaginó en el cine.
“Me gustaba ese tipo de vida que viene con la actuación en teatro”, dice. “Me encantaba el hecho de que hubiera tanta gente alrededor en la compañía teatral y que ésta se convirtiera en mi familia”, comenta. “Me di cuenta de que podría encontrar eso en un estudio de cine”, agrega. “Estoy muy agradecido por haber podido trabajar con cuatro directores que valoro mucho. En ocasiones se convierten en mis padres, en ocasiones mis amigos y en otras, mis mentores. “
Su primera película fue el éxito de crítica Amores perros (2000), dirigida por Alejandro González Iñárritu, al que siguió Y tu mamá también. Recientemente estelarizó el drama The King (2005) y este año aparecerá junto a Cate Blanchett y Brad Pitt en la esperada Babel (2006), nuevamente bajo la guía de González Iñárritu.
La película gira en torno de tres historias ambientadas en Marruecos, Túnez, México y Japón.
“Mi carrera cinematográfica es en parte suerte combinada con el destino”, dice García Bernal, que no rehúye hablar de lo extraño que es ver a otros actores latinos incluidos en los mercados globales cinematográficos.
“Los actores latinoamericanos rara vez nos vemos en las películas”, dice. “Creo que verme fue una buena sorpresa – no solo para mí, sino para la gente de allá de México, Argentina, España y Colombia–.
“Yo puedo mostrarle a alguien lo que significa ser de otro lugar”, continúa reflexionando.
“Ahora siento la responsabilidad con la gente de allá de representar a los latinoamericanos de buena forma en las películas. Eso es algo que quiero nutrir”.
Entretanto, también está tratando de mantener ese aspecto solitario que adquirió cuando jugaba en los pasillos de los teatros de sus padres, a pesar de los intermitentes rumores de que está saliendo con la actriz Natalie Portman.
“He descubierto que quiero silencio”, revela.
“En este negocio, en ocasiones la única forma de encontrar ese silencio es irse lejos, solo. Me gusta correr y nadar. Me gusta mi soledad. Incluso he llegado a ponerme una almohada en la cabeza”, dice. Y añade: “Para encontrar ese silencio que es tan hermoso”.
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