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Martes 14 de noviembre, 2006 |
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Crítica de cine: Suerte del arribista Match Point: Buen regreso de WoodyWilliam Venegas wvenegas@nacion.com Con la cinta Match Point (2005) tenemos una reconciliación con el buen cine de Woody Allen, esta vez con sello de producción inglesa. Con fervor visual y cierto clasicismo narrativo, tenemos una película capaz de mutarse en drama, policial o comedia: afán camaleónico para subrayar pasiones habidas en el relato. Es la historia de un entrenador de tenis, quien logra colarse, más por azar que por deseo, en el talante de una aristocrática familia inglesa, al punto de casarse con la hija de tal cuna y de enamorarse intensamente, con fogosidad erótica, de la novia del hijo de esa misma familia. El filme nos lleva a una pregunta medular: ¿qué haría usted?, ¿se dejaría llevar por la pasión ante una mujer excitante o prefiere, más bien, la conveniencia de un hogar cómodo, con una mujer suavemente dominadora? ¿No es cierto que a la naturaleza humana se le domina obedeciéndola, como lo decía el filósofo Francis Bacon? Match Point es una crítica válida sobre el arribismo y sobre el cinismo en el amor, lo que aleja a Woody Allen de sus conocidas neurosis, de autoparodias, del intelectualismo elitista y demás especies que le conocemos. Eso sí, el señor Allen vuelve a fallar con el exceso de diálogo acumulado. Cierto que hay momentos muy buenos, tal si fueran de los mejores del cine mudo, como la revelación amorosa habida en el palco de un teatro, con ópera de fondo. Sin embargo, durante otras secuencias las imágenes, aunque pulidas, solo refuerzan diálogos. Debe ser al revés. La musicalización del filme corre distinta a lo tradicional con Woody Allen: esta vez la ópera se convierte en paradigma, con selecciones donde abunda la voz de Enrico Caruso y se mantiene como tema la melodía de Una furtiva lágrima, de Donizetti, de la ópera El elíxir del amor. El elenco responde de manera confiable con sus actuaciones y destaca Emily Mortimer como la hija/novia/esposa cariñosa y dominante. La película vale sin ser perfecta y es agudo tratado sobre la conducta humana. También sirve para darnos cuenta que Woody Allen tiene nuevo aire.
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