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Miércoles 1 de noviembre, 2006 |
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Solo para gustos retorcidos Mutilaciones y torturas encontraron en Hollywood terreno fértil. Películas de horror que se pasan de macabras como Hostal y la serie Saw son garantía de excelentes taquillasVíctor Fernández G. vfernandez@nacion.com Si a las taquillas nos remitimos, pareciera que disfrutar de las torturas más brutales dejó de ser un “privilegio” exclusivo de sádicos y perturbados. Filmes de horror en los que las mutilaciones son tan explícitas como dolorosas y en las que las torturas harían palidecer hasta al propio Torquemada son hoy una garantía de éxito monetario para los grandes estudios de Hollywood. Como la muestra más reciente está El juego del miedo III ( Saw III), filme que se estrenará aquí este viernes, a solo ocho días de haber barrido con la recaudación en los cines de los Estados Unidos. En su debut en aquel país, el pasado fin de semana, Saw III se alzó con más de $33 millones, nada mal para una producción cuyo presupuesto estimado fue cercano a los $12 millones. Con todavía muchas semanas por delante en los cines de todo el mundo, la tercera entrega de la sangrienta franquicia elevó , por el momento, la recaudación planetaria de la saga a más de $289 millones. Está de más decir que los estudios Lions Gate ya confirmaron una cuarta parte para el próximo año.
Imágenes que duelen. Casi que desde los propios inicios del cine, el género del horror se convirtió en uno de los preferidos del público. Historias de monstruos como Drácula y Frankestein fueron los primeros clásicos del terror, para luego dar lugar, en décadas más recientes, a éxitos con asesinos, extraterrestres y entes sobrenaturales como protagonistas. Sin embargo, en los últimos años el auge ha sido para producciones de bajo presupuesto, pero que están lejos de ser calificadas como cine clase B. Con directores y productores jóvenes como sus responsables, filmes como Saw y Hostal no solo han bañado de sangre la pantalla, sino que además han sido taquillazos bastante rentables para Hollywood. Hostal es un buen ejemplo de lo anterior. La película –en la que un grupo de jóvenes turistas es atrapado por una empresa europea dedicada a ofrecer a hombres de negocios la realización de sus más retorcidas y violentas fantasías– fue una máquina de hacer billetes. Producida por Quentin Tarantino (un maestro en lo que a ideas retorcidas se refiere), Hostal apenas costó $4.5 millones, pero al final le significó a sus creadores una ganancia superior a los $40 millones.
Sin embargo, Saw sigue siendo la reina de los éxitos macabros. La recaudación –aún en crecimiento– de las tres películas es superior a las de otras franquicias terroríficas con mayor números de entregas, como Halloween y La masacre de Texas, y bastante cercana a la referentes del género como Viernes 13 y Pesadilla en la Calle Elm. La reacción de los entusiastas seguidores de la saga no se ha manifestado solo en las abarrotadas boleterías. En la primera ceremonia de las premios Scream Awards –destinados a lo mejor del cine de terror, fantasía y ciencia ficción–, el público nombró a los directores de las cintas Saw como los Cineastas más Despiadados. La tercera parte de la franquicia, que se estrenará en Costa Rica el próximo viernes, sigue sobre lo mismo: un asesino que condena a sus víctimas a pruebas brutales, víctimas que no tienen nada de inocentes y un final inesperado. Queda invitado... si su estómago no se espanta con el sangrerío. |
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