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Miércoles 31 de mayo, 2006 |
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Crítica de danza: Trabajo en proceso » Radiografía: Con trazos colectivos ilustraron una sociedad dolienteMarta Ávila iceagqa@racsa.co.cr Nosilicona es un espacio organizado por el Taller Nacional de Danza, conducido por Jimmy Ortiz y coordinado por Diego Álvarez, con el patrocinio de Centro Cultural de España, para promover propuestas de danza alternativa. Este evento convoca el último lunes de cada mes, a un grupo o artista, con el propósito de mostrar un trabajo en proceso, acompañado de un amigo (Silicona) y permitir un diálogo con el público. Para esta segunda fecha, el protagonista fue Allan Cascante, quien estuvo apoyado por seis colegas y tuvo a Luis Piedra como su abogado, ante la puesta denominada Fritanga pa´ella. Esta presentación tuvo lugar en las inmediaciones de la antigua Aduana y acudieron a la cita, alrededor de doscientos interesados. Durante los primeros momentos de la puesta lo primero que nos llegó a la mente fue la referencia del Living Theater de Nueva York, a finales de los años sesentas, cuando estos actores hacían catársis con sus montajes, especialmente, para protestar por la disconformidad por la participación del gobierno estadounidense en la guerra de Vietnam y su política exterior. En el caso, de Fritanga pa´ella, nos remite a una esquizofrenia, que podría interpretarse como la reacción de los jóvenes costarricenses ante las tendencias socio-económicas del modelo neoclásico y sus efectos en la sociedad. Cascante y sus colaboradores presentaron un mosaico de situaciones derivadas de la realidad y llevadas a situaciones límite. Todas ellas al unísono, causando un caos permanente. Ante tal saturación de eventos simultáneos: textos, olores y personajes con sus relaciones inconclusas, como espectador, no nos quedó más que seleccionar, y olvidarnos de estar ante una puesta discursiva y lineal. Por ejemplo, escogimos algunos personajes que nos parecieron tener mayor consistencia y evolución histriónica como los interpretados por Allan Cascante y Ana María Moreno (la cocinera, la bañista, la modelo, etc.). Por el contrario, otros caracteres todavía estaban monocordes. Un elemento interesante de la puesta fue la participación de los iluminadores móviles, quienes decidían cuando y donde alumbrar. Este elemento azaroso, en algunos casos dejó en oscuridad contraescenas o escenas climáticas de los protagonistas. Como fue el caso del bailarín incrustado en el rosetón de la pared, quien también pudo haber aprovechado el megáfono, por aquello de la referencia a esta época de manifestaciones callejeras y populares. Otro aspecto interesante de Nosilicona fue la participación de una audiencia joven. Los niños rompieron el hielo primero que los mayores, y se lanzaron al ruedo con sus apreciaciones. Esto demuestra que las nuevas generaciones siguen interesándose en la manifestaciones corporales y las leen con mayor fluidez. Como primer acercamiento a Fritanga pa´ella podemos decir que el trabajo todavía tiene que depurarse, explotar mejor sus aciertos, reducir sus puntos débiles. Y sobre Nosilicona, aseguramos que es un espacio adecuado para permitir que los nuevos lenguajes coreográficos y sus protagonistas se decanten.
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