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Miércoles 17 de mayo, 2006 |
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Música de un maestro a Japón » La obra Improvisación para cuerdas, del compositor nacional Benjamín Gutiérrez, abrirá, el viernes, la temporada oficial de la Central Aichi Symphony Orchestra en JapónMarcela Quirós U. mquiros@nacion.com Aunque don Benjamín Gutiérrez insiste en tomar distancia del protagonismo musical para "dar espacio a los jóvenes intérpretes", la relevancia de su obra lo obliga a volver al primer plano. Esta semana, el ganador del premio Magón en el año 2000 volvió a ser noticia: su obra Improvisación para cuerdas fue seleccionada para abrir la temporada oficial de la Central Aichi Symphony Orchestra en Japón el próximo viernes 19 de mayo. El concierto, que será dirigido por Chosei Komatsu -director de la Orquesta Sinfónica Nacional-, tendrá lugar en el Shirakawa Hall Nagoya. Oportunidad. El compositor, de 69 años, recibió la noticia complacido. "La emoción que me causó no fue por mí, pensé en los compositores jóvenes que en este momento tienen dudas sobre la difusión que puedan tener sus creaciones", afirmó el hombre de eterno traje entero y barba de candado. "Con el éxito que voy a tener el viernes, los mayores beneficiados son ellos porque cuando se presenta una obra de un país desconocido en algún escenario del mundo, la gente se pregunta: "¿de dónde es?", agregó el músico. No es la primera vez que una composición de Gutiérrez suena en tierras foráneas. Desde que comenzó su carrera, hace más de 45 años, muchas de sus composiciones han cruzado las fronteras. "Es difícil saber cuántas de ellas han sido interpretadas afuera, en especial porque en la década del 70, cuando se profesionalizó la música en Costa Rica, con el nacimiento de la Orquesta Sinfónica vinieron músicos europeos, norteamericanos y suramericanos; estuvieron aquí diez años, pero cuando vino la devaluación de finales de los 70 se fueron y muchos se llevaron mis obras". Gutiérrez ha escrito más de 25 obras, entre óperas y música de cámara, posee unas 40 composiciones inéditas y todavía sigue escribiendo. Actualmente, labora como compositor oficial del programa de bandas nacionales. "Cuando me llamaron para pedirme permiso con el fin de tocar esta obra, dije ¡sí! de inmediato, porque a mí como compositor lo que me interesa es que mis composiciones se difundan...Yo siempre he dicho que el mejor invento de este siglo es la fotocopiadora, quiero que los músicos copien o se roben mis obras, pero que las difundan", dijo emocionado. El concierto del viernes en Japón lo acerca un poco más al sueño que ha acariciado siempre: "que alguna de mis obras quede en el repertorio internacional...Si logro que esa obra ( Improvisación para cuerdas) se grabe en Japón, puedo morir feliz, porque esos japoneses sí que saben de mercadeo, la difundirían por todo el mundo". Recuerdos. Improvisación para cuerdas fue estrenada en Costa Rica en 1961. El maestro regresaba de obtener su maestría en música en el Conservatorio New England de Boston y se encontró con que el músico Alfredo Serrano había formado, por primera vez en Costa Rica, una orquesta de cuerdas. "Su repertorio comprendía obras del periodo barroco, de hacía como 300 años, yo quise hacer algo diferente", recuerda. Y continúa: "En ese tiempo comenzó a aceptarse el concepto de jazz, y como el jazz se basa en al improvisación, hice una composición que tuviera un estilo similar a ese género. Mi idea era que sonara como una obra improvisada aunque los músicos la estuvieran leyendo. El efecto se logró porque un músico que estaba de visita en el país fue al concierto y me dijo, ingenuo: para ser una improvisación, suena bastante bien...". Después de eso, la pieza no volvió a sonar hasta que en el 2005, según Silvia Quirós, de producción artística y relaciones públicas de la OSN, fue interpretada en los conciertos que la Orquesta Sinfónica Nacional presentó en ciudades japonesas en la gira del 2005. Fue una de las obras tocadas en el I Concierto de Temporada Oficial de ese año. El maestro Gutiérrez no irá a Japón a escuchar a su "hija"; seguirá aquí con su rutina diaria de escribir por las mañanas para el repertorio de bandas nacionales, de tocar piano 20 minutos antes de mediodía, y por la tarde, volver al piano para sacarle otras dos horas de inspiración. "Los instrumentalistas somos como los sacerdotes: ellos rezan todos los días, nosotros tocamos todos los días. Hay que estar en forma". Benjamín Gutiérrez "La música no es una profesión, es un destino. " "Dediqué 30 años de mi vida a la docencia para vivir, pero vivo para componer. " "Uno tiene que ir desapareciendo para darle espacio a los jóvenes. Prefiero que sean ellos los que toquen mis obras". "Acam (Asociación Costarricense de Autores Musicales) y el Ministerio de Relaciones Exteriores deberían unirse para promover a nivel internacional la obra de creadores costarricenses". |
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