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Martes 16 de mayo, 2006

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Foto Principal: 1256004

Futuro. En los últimos años, Martin Sheen fue como un contrapunto liberal al presidente en funciones. El actor, que es partidario de los demócratas, ya recibió propuestas desde su natal Ohio para presentarse como candidato al Senado.archivo
Televisión:

Terminó la serie West Wing

» Memorable: La serie que veían desde Bill Clinton hasta la exsecretaria de Estado Madeleine Albreight se fue con baja audiencia


Washington. DPA.El presidente Josiah Edward Bartlet era un hombre de Estado como ése con el que muchos estadounidenses sueñan.

Jamás habría tenido un romance con una becaria como Bill Clinton. Sus grandes discursos y visiones nunca contradecían amargamente la lamentable realidad política como en el caso de George W. Bush. Y de ninguna manera habría estado envuelto en intrigas criminales como Richard Nixon.

Pero incluso en la fábrica de sueños que es la televisión estadounidense ya no existe el presidente Bartlet. La noche del domingo se emitió el último capítulo de West Wing, una de las series más exitosas de la televisión norteamericana en la última década. Y es que también un presidente televisivo debe saber retirarse a tiempo cuando desciende su popularidad.

Antes seguían la trama ambientada en la Casa Blanca unos 19 millones de espectadores, pero en los últimos tiempos solo eran 7,6 millones. Mientras Bush está reaccionando a unos valores negativos en una encuesta con una avalancha de presentaciones, cambios de personal e iniciativas políticas, la cadena televisiva NBC reaccionó al descenso de espectadores quitando West Wing de la programación.

Y eso que la serie televisiva sobre la presidencia del demócrata y Premio Nobel de Economía Bartlet, encarnado por Martin Sheen, hizo historia. En la serie, una mezcla de comedia de situación y drama político, el idealista y a ratos ensimismado Bartlet y sus asesores se enfrentaron a los desafíos de esta época: guerras civiles en África, conflicto de Oriente Medio o la amenaza de un accidente nuclear en una central atómica.

Muy real. "Era muy realista (...). La gente quiere ver muy de cerca el arte de gobernar", comentó Martin Fitzwater, portavoz de prensa de los expresidentes Ronald Reagan y George Bush, en el Washington Post.

La representación realista del ajetreado día a día y de los detalles en el centro del poder "quitan el aliento (...) fue exactamente así", dijo el excolaborador de Bush en una entrevista con la NBC.

El exportavoz de Bush, Scott Stanzel admitió que no se perdió casi ningún capítulo. Solo se alejó un poco cuando comenzó a predominar una política demasiado tendiente a la izquierda para su gusto en esa Casa Blanca de ficción.

"West Wing fue un antipolo inteligente, entrañable en una época de ironía, un programa serio con temas duros y delicado con las personas", escribió el USA Today.

West Wing tenía numerosos seguidores sobre todo en el microcosmos político de Washington. Entre sus espectadores figuraban por ejemplo la exsecretaria de Estado Madeleine Albreight o el exjefe de la Reserva Federal Alan Greenspan. Clinton incluso invitó al equipo de West Wing a cenar.

En el 2002, él y sus antecesores Jimmy Carter y Gerald Ford hablaron de la "vida real" en la Casa Blanca en un especial de la NBC sobre West Wing.

El propio Bush, que no es considerado muy fan de la serie, envió en aquella ocasión a su estrecho colaborador Karl Rove.



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