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 Trabado. Jerry Alfaro tuvo problemas de voz ayer por la mañana.Arch.
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Los medios en el Traspaso
Voz de caricatura
Jerry Alfaro, de Noticias Repretel, empezó a transmitir desde la casa de Oscar Arias, en Rohrmoser, desde buena mañana. Pero el pobre, al parecer, andaba medio ronco, así que por momentos se le quebraba la voz y sonaba un poquito como "el gallo Claudio", el de las fábulas de la tele.
Ruidos del otro lado
En canal 7, durante el fin de semana y también ayer lunes, tuvieron problemas técnicos a la hora de dar "pases" en vivo. Por ejemplo, durante el fin de semana le dieron el pase al periodista Rodolfo González, pero el audio no funcionó. Y ayer lunes, cuando le dieron un pase a Lizeth Castro, dejaron abierto el audio del estudio.
Acompañado de sobra
Era tal la cantidad de periodistas, fotógrafos, miembros de la comitiva y "bombetas" que acompañaban al presidente Oscar Arias, en su caminata desde su casa hasta el Estadio Nacional, que el pobre mandatario apenas podía dar un paso. Al salir de su casa hacia el Estadio, al mandatario lo acompañaron, entre un montón de gente más, los animadores de los programas El manicomio de la risa y Pelando el ojo, el futbolista Rolando Fonseca, el músico Pablo Sandí (de Sonsax), los hermanos Sterling (de Limón), payasos y varios actores. Tal vez por el "molote" que se hizo, canal 7 empezó a pasar, de vez en cuando, tomas repetidas de la "caminata" presidencial.
¿Toda Costa Rica?
La frase "mágica" de Marielos Gutiérrez, de Telenoticias, fue "aquí transmitiendo para toda Costa Rica". Así empezó la entrevista en vivo con Rodrigo Arias, ministro de la Presidencia, entre otros personajes. ¿Para toda Costa Rica? Tal vez fue un poco exagerado, Marielos.
Arrebatador
Atropellados fueron los pases que Rodolfo González le hacía a Marielos Gutiérrez, de Telenoticias. Ella, con toda tranquilidad en su discurso, y luego el colega casi arrebatándole la palabra, interrumpiéndola y hablando en tono acelerado. ¡Calma! La premura en la cobertura periodística solo le importa al gremio, el espectador no tiene por qué sentir el estrés del oficio.
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