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Miércoles 22 de marzo, 2006 |
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Crítica de cine: El fin del mundo sin fin » Virus: El rollo de la mujerWílliam Venegas wvenegas@nacion.com A como van las cosas, uno creería que la humanidad va a ser arrasada poco a poco por la guerra, solo necesitamos más sinrazones. Sin embargo, en la película Aeon Flux (2005), dirigida por Karyn Kusama, para el siglo XXV la guerra no será problema, aunque se siga en guerra. Para esa época lo peor será un virus. Se trata de un virus que ha arrasado con toda la humanidad. Quienes se han salvado se han refugiado en una ciudad hermética llamada Bregna, controlada por científicos clonadores y controladores de los demás. Es un mundo cerrado por cámaras de seguridad. Eso sí, siempre hay buenos y malos, unos contra otros, aunque no todos los personajes son lo que parecen ser. Por ejemplo, hay una mujer bestialmente bella llamada Aeon Flux y es tan fuerte su presencia que le da título al filme, por lo que se enfrenta a un poder totalmente patriarcal. Esa mujer es un personaje creado por el coreano Peter Cheng y dio sus pasos primeros, ya grandota y guapa, por ahí de 1991, en una colección de cortos animados de MTV. La película que ahora comentamos es consecuente con ese estilo visual y narrativo, tiene más acción que ideas y la aventura se alarga en imágenes. El contenido viene luego, en un dos por tres, y regresa a más imágenes de acción. De pronto, listo, se encienden las luces: es hora de salir de la sala. ¿Qué quedó? Nada que vaya más allá de cierto entusiasmo por la presencia guapamente bobalicona de Charlize Theron. Es la unívoca presencia del cuerpo femenino, más importante que el personaje que lo comporta, ¡vaya atestado! Ese cuerpazo se mueve en un relato intrascendente, poco emotivo y nada sugerente: es lo peor para un texto de ciencia-ficción, esta vez sin ideas transgresoras, con efectos visuales poco determinantes y con un montaje nada reposado que desprecia el fluir de la narración. Eso sí, vale el diseño de vestuario: es creativo y formula la atmósfera de futuro en un mundo maravilloso de pronta explosión. Lástima que la oferta coreográfica no responda igual y tenemos una puesta en escena limitada, tanto como lo es el trabajo de dirección de Karyn Kusama. En fin, estamos ante un filme mediocre, apenas para pasar el rato en la oscuridad de una sala de cine (es mejor verla así que en video). Alguien escribió en Internet que este filme le permitía a la actriz Charlize Theron pagar algunas facturas menores, ojalá, pero preferimos verla como actriz de carácter en cintas como Monster (2003) o como North Country (2005).
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