El indiscreto
¡Qué hambre! Pudo haber sido una boda muy lujosa, pero la unión de Don Stockwell y Carolina Tejera no estuvo exenta de contratiempos. Sucede que como los organizadores anunciaron que los invitados disfrutarían de todo tipo de manjares y bebidas, obviamente nadie comió antes del festejo. El problema es que por el montón de atrasos que hubo durante la noche, el bufet fue abierto a la 1:30 de la madrugada. Previo a eso no hubo bocadillos y la gente estaba muerta de hambre, tanto, que por ahí de la medianoche algunos de los invitados se montaron en su carro y se fueron a comer a la Soda Tapia. Otros abrieron las bandejas del buffet y se sirvieron sin permiso.
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