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Lunes 26 de junio, 2006

Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1293259

Intérpete.Ray Fonseca canta una narcobalada en un bar de Bogotá.ap
Nuevo género:

Suenan las narcobaladas

» Lírica peligrosa: Cambié el maíz por amapola y todo el café lo cambié por coca... todo lo que tengo es gracias a la coca, dice una pieza.


Bogotá. AP. Una canción de los Hermanos Pabón se llama Gracias a la coca y rinde homenaje al arbusto con el que se fabrica la cocaína.

En un concierto, la audiencia canta junto al intérprete los entuertos en la vida de Carlos Castaño hasta su ascenso a la jefatura de un grupo de paramilitares de ultraderecha, responsable de exportar cientos de toneladas de cocaína y de docenas de matanzas.

La canción narra un episodio en que Castaño decapita al hombre que ayudó a secuestrar a su padre.

Así son las narcobaladas, la banda sonora de la Colombia más oscura. Ese género rinde homenaje a los estilos de vida de los ricos y los peligrosos: narcotraficantes, asesinos, guerrilleros y paramilitares.

"Estas canciones son acerca de lo que está pasando en nuestro país; nosotros cantamos sobre los paramilitares, los guerrilleros y los narcotraficantes y a la gente le encanta", dijo Uriel Henao, rey de este género y autor de Hijos de la coca y Prefiero una tumba en Colombia (que una celda en Estados Unidos).

Mientras los productores dicen que esta música está ganando seguidores en toda Colombia y en el extranjero, la sociedad la rechaza en su lugar de origen. Las más grandes radioemisoras rehúsan transmitirla porque consideran que ensalza aquello que vincula el país a la cocaína y la muerte.

Es una reacción comprensible dado el diseño de la carátulas de los CD´s que muestran mujeres en bikinis, montones de cocaína y armas superpuestas a imágenes del jefe Pablo Escobar, muerto por las autoridades en 1993.

Cruda realidad. Si uno se aleja de los bares y clubes elegantes para internarse en los barrios marginales o las zonas donde se cultiva coca, esta música está por todos lados como un recordatorio de la influencia que tienen la industria de las drogas y la violencia en la vida diaria de millones de colombianos.

Los productores dicen que las canciones llenan un vacío cultural en Colombia, en donde las canciones populares rara vez se apartan de los típicos temas de amor.

"Esta música se hace eco de los sueños de muchos de los pobres en país", dijo Alirio Castillo, productor de Corridos prohibidos.

"Esta música es la más importante en las regiones marginales, esos lugares en donde viven la miseria a diario y los problemas de nuestro país", añadió.



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