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Miércoles 19 de julio, 2006

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/LA NACIÓN
Perfil:

Raggamuffin de alabanza

» Matisyahu se llama Matthew Miller o, al menos, ese era su nombre antes de que el reggae llegara a su vida. Cuando la música llegó, ya la fe judía había preparado el terreno

María Montero
mmontero@nacion.com

El chico barbado no se la puso nada fácil, porque vivir a medio camino entre la influencia musical de un rastafari llamado Bob Marley y las enseñanzas religiosas de un rabino llamado Shlomo Carlebach no debe ser sencillo ni siquiera para un joven lleno de energía, talento musical y determinación judía.

Sin embargo, a Matthew Miller (el hombre debajo de la barba, el traje negro y la kipá) ambas influencias le han dado excelentes resultados. Digamos que su reino es de este mundo y, más específicamente, del mercado discográfico.

En el 2004, Matthew debutó bajo el nombre de Matisyahu -su banda lleva el nombre del solista aunque la componen Jonah David (batería), Aaron Dugan (guitarra) y Josh Werner (bajo y teclados)- con un disco que dio mucho de qué hablar ( Shake off the dust... Arise o, en español, Sacúdete el polvo... levántate) tanto a sus detractores como a sus seguidores, que opinan que no hay como la música "comprometida".

Oración.Lo suyo es una mezcla de reggae, dub, dancehall, hip-hop y rap dedicado a Dios y a la espiritualidad. Para los angloparlantes, su mensaje es sencillo y contundente, y traducido sería algo así como: "Joven, el control está en tu mano. Golpea la mesa con tu puño/ y exige./Toma partido./Enciende una hoguera por la llama de la juventud/Escoge la libertad/Toma la decisión correcta/Joven, el control está en tu mano./Golpea la mesa con tu puño/Y exige/Toma la decisión correcta/La juventud es el motor del mundo". O así: "¡Deja llover el alimento de la Torá para mi cerebro/ hasta que me ahogue/ deja caer las bendiciones".

Hay quienes lo acusan de reaccionario fundamentalista en campaña a favor del sionismo. Otros alegan que lo verdaderamente bizarro no es que haya un judío ortodoxo en los stands sino que sea realmente bueno. O, como dice un internauta: "Uno diría que hay vida inteligente dentro de la música proselitista después de escuchar el reggae-dub bastardo de este judío jasídico".

El pasado 23 de junio, durante su primera presentación en España en el madrileño Festival MetroRock, el cantante confirmó lo que hasta entonces era parte de una confusa mitología urbana: su fe va en serio. Los organizadores tuvieron que ubicar a Mati en el primer lugar de la jornada, así que su intervención empezó a las 6:30 y terminó puntual a las 7:30 p. m, porque el cantante no se sube a un escenario después de las 8 p. m. Quizá no sea pecado pero su religión se lo prohíbe.

Intentando conciliar la práctica religiosa con su creciente popularidad, Matisyahu tampoco da conciertos los viernes, ya que es noche de shabat. Parece difícil pero no imposible: el próximo 6 de agosto, Matisyahu formará parte del cartel del Festival Lollapalooza, en Chicago. Con casi 400 mil copias vendidas de su último disco, Youth (solo en EE.UU), Matisyahu entró la semana del lanzamiento directamente a la posición número 4 en la lista de Billboard.

Y dentro de los temas difíciles pero no imposibles, el músico respondió al delicado tema de las fans. Claro, él ahora, además, está casado. "Siempre hay una muchacha ebria que quiere acción. Entonces tengo que retroceder", explicó a la revista Rolling Stone.

Plegaria en rap

. Matisyahu Song

Matthew Miller nació en Pennsylvania el 30 de junio de 1979 en el seno de una familia judía no muy estricta. Sin embargo, durante su incipiente adolescencia californiana, comenzó a asistir a un colegio hebreo. El resultado fueron unos largos dreds, un par de bongos y un sincero interés por la percusión en general, lo que daría lugar a su afición por el reggae, el rap y el hip hop. Poco después vivió en Nueva York pero fue más tarde, en las Montañas Rocosas, en Colorado, cuando Matisyahu afirma que descubrió a Dios. Fue en el año 2000 cuando el cantante se apega definitivamente a la religión, convencido por un rabino. Hoy, Matisyahu está casado, es discípulo del movimiento Loubavitch y divide su tiempo entre la yeshiva (escuela talmúdica) y la música. A la fecha lleva tres discos con su banda homónima: Shake Off the Dust... Arise (2004), Live at Stubb's (2005) y Youth (2006).



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