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Domingo 16 de julio, 2006 |
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Las barreras se desvanecieron » Llenazo: La música de Malpaís y la Orquesta Filarmónica se hizo una en el concierto que ofrecieron el viernes. La cita se repetirá hoyMarcela Quirós U. mquiros@nacion.com El enamoramiento que tuvo lugar el viernes (y el sábado) en el Teatro Melico Salazar fue mutuo: los seguidores de Malpaís que no habían escuchado a la Orquesta Filarmónica, terminaron amándola y los admiradores de esta, quedaron prendidos ante la propuesta del grupo de música criolla. Esos días, las barreras que hasta entonces habían separado a la música sinfónica y a la popular -al menos en nuestro país- se desvanecieron por completo ante un público rendido por la magia de la fusión y un elenco de músicos costarricenses de primer nivel.
La reacción de la gente a la convocatoria fue desbordante, tanto, que las entradas para las dos noches programadas en un inicio, se vendieron el mismo viernes. Esta es la razón por la cual los organizadores decidieron, a última hora, sumar otra fecha a la temporada: repetirán el concierto, hoy. "Desde el espectáculo Costa Rica en concierto ningún grupo nacional con producción original había vuelto a llenar así el Melico, solo que esta vez se superaron las expectativas", comentó Solón Sirias, productor de la Filarmónica.
Recibimiento.Todo comenzó con un escenario ocupado por músicos vestidos de negro, eran los 74 intérpretes de la Orquesta Filarmónica que, distribuidos en cuerdas, maderas y bronces, esperaban a sus compañeros de función. Luego, Fidel Gamboa (voz, guitarra y flauta), Carlos Tapado Vargas (percusión), Gilberto Jarquín (batería), Manuel Obregón (piano), Jaime Gamboa (bajo) e Iván Rodríguez (violín), se apostaron en sus lugares en medio de un efusivo recibimiento para iniciar con La Orquesta Filarmónica y Malpaís en concierto, una cita que ambos grupos tenían pendiente hace tiempo y cuyo propósito era interpretar el repertorio de Malpaís con arreglos para orquesta sinfónica.
Como un pájaro, -tema de Uno disco debut de Malpaís-, inició la velada, luego vino Abril, Epitafio, Ciao luna, El portoncito, El hombre macho, Malpaís, y después del intermedio: Otro lugar, Tras el ventanal, Lo que tengo y no, Es tan tarde ya, Muchacha y luna, Historia de nadie, Boceto para esperanza y Presagio. También hubo un estreno: Consejos de una niña a una mujer, una canción escrita por Jaime.
Inolvidable. A lo largo de la noche el público cayó cautivado ante un repertorio que si bien se sabían de memoria, sonaba diferente. La "culpa" de todo la tuvo Fidel, que hizo de temas como Tras el ventanal, Ciao luna y Como un pájaro, verdaderas sinfonías que en manos de los 80 músicos -entre los de su grupo y los de la Filarmónica-, estremecían el teatro. Luego de dos horas y como era de esperarse, Malpaís y la Filarmónica tuvieron que volver al escenario obligados por un público sediento de más. Así vinieron Son inú y, como ya habían tocado todas las canciones arregladas, cerraron con la misma con que abrieron Como un pájaro. Manuel Obregón se refirió a la necesidad de superar las barreras entre los géneros. "La música buena es una sola", dijo, y en eso el público estuvo muy de acuerdo.
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