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 José Luis Peraleses uno de los defensores de la balada. Archivo.
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Música:
Balada llega al centro de la polémica Lilliana Martínez Polo
GDA/ El Tiempo/Colombia
Cuando un género empieza a debilitarse, generalmente es por el facilismo. El primer síntoma de la crisis es el exceso de romanticismo en sus producciones.
La palabra "baladesco" no está en el diccionario de la Real Academia Española, pero es fácil deducir que se refiere a las características de la balada. Al menos, así se usa en términos musicales.
Y, según como se le acomode a otras músicas, puede no ser un halago. Sobre todo si un melómano habla de la degradación de los ritmos musicales.
Un ejemplo: a propósito de las crisis por las que ha pasado la salsa y su reciente repunte, un conocedor del género, Alberto Littfack, explicaba que muchos grupos como Guayacán y Niche, que habían caído en lo "baladesco," volvieron al redil de la verdadera salsa y a las listas de popularidad.
No es el único que usa la palabra "baladesco" para explicar el recurso que dañó un género musical, cualquiera que este sea: salsa, vallenato, ranchera. Cabe hasta en el rock y, quizás, pronto alguien dirá que el reggaetón se dañó cuando se volvió "baladesco".
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