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 En La fiesta del chivo, Rosellini encarna un papel en el que el espacio público daña el privado. EFE.
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Cine:
Rosellini regresa con La fiesta
Washington. EFE.Isabella Rosellini habló sobre su última cinta, La fiesta del chivo, en la que interpreta un papel donde se funden el espacio público y el recinto familiar.
En esta película, una adaptación al cine de la novela homónima de Mario Vargas Llosa, la actriz encarna a Urania Cabral, una mujer madura, acomodada, con éxito profesional, pero rígida, amargada y profundamente sola.
Rosellini aceptó el papel a pesar de que dice huir de los filmes de sesgo político y de que esta producción, del español Andrés Vicente Gómez, aún necesita un distribuidor en Estados Unidos.
Tal vez esta sea señal de la madurez artística de una mujer que se ha tallado un nombre al margen de Bergman con actuaciones en películas como Terciopelo azul, Cousins y Death becomes her, y más recientemente en la serie Alias.
A Isabella Fiorella Elettra Giovanna Rosellini lo que le consumía a sus 20 años era el deseo de independencia de una familia que significaba demasiado. No huyó, aún así, de los flashes de las cámaras y fue modelo y reportera cómica en un programa dirigido por el italiano Roberto Benigni.
Después de 20 años de tomar la decisión de actuar, Isabella acabó haciendo una película sobre cómo lo público corrompe lo privado.
La fiesta del chivo, dirigida por Luis Llosa, se ciñe estrechamente al relato de Vargas Llosa de los últimos días de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo en República Dominicana (1930-1961).
Se trata de una historia política vista a través de los ojos de Urania, que es violada física y psicológicamente por el régimen, y que representa todo el sufrimiento del propio pueblo dominicano.
Pero La fiesta del chivo es más que una crónica de la caída del último dictador dominicano, pues aspira a convertirse en una alegoría de los horrores del poder excesivo.
Isabella es hija de Ingrid Bergman y de Roberto Rosellini.
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