Black Eyed Peas en Panamá


Primer Festival de Música Celta


Apocalyptica en Costa Rica


Carnavales de Limón 2005


Gran Combo de Puerto Rico en Limón


Calendario 2005


Otras galerías



Miércoles 8 de febrero, 2006

Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1181870

Virtuoso. Chris García dejó patente y claro su virtuosismo musical en los dos conciertos. Garrett Britton La Nación.
c:
crítica de música

Crítica de música: Supremacía del conocimiento

» Trío: DeMania crea código

Alberto Zúñiga
betofono65@hotmail.com

Resulta notoria la fuerza y el poder de la música cuando se trata de transmutar el ánimo de quien la escucha. Cualquier tipo de música y cualquier secuencia de sonidos tienen la propiedad de afectar considerablemente el espíritu de quienes la perciben.

Buena o mala, enajenante o inspiradora, la música por sí sola tiene propiedades subyugantes que actúan sobre el espíritu humano y, según ya se ha demostrado, también en cualquier ser viviente de este planeta proveniente de la flora o la fauna.

Durante los dos conciertos del trío DeMania, realizados el fin de semana pasado en el Teatro Variedades, esta verdad fue constatada por un buen grupo de amantes de la música no comercial.

Extraña, sin embargo, no haber visto más gente acudir a este par de conciertos, por lo que termina uno aceptando que, y muy a nuestro pesar, las calles de la amargura, las ultras insolentes y los reggaetones birreros han ganado la partida y punto.

Esta infame aceptación conlleva a comprender algo más trágico aún y que tiene que ver con la incapacidad manifiesta de la mayoría cuando se trata de apreciar la música no comercial y formadora del buen gusto. Esa es la realidad, lo acepto, pero no lo puedo compartir.

Excepcional. La obra musical del bajista Michael Manring y sus compañeros, el guitarrista Alex deGrassi y el percusionista Chris García, exige una sola cosa de su auditorio: sensibilidad por este tipo de música.

Y resulta que no todos, ni mucho menos muchos, comportan tal sensibilidad. Por eso, de inmediato, se sobreentiende que estamos frente a un evento cultural de minoría absoluta.

Una feliz y satisfecha minoría vitoreó sin cesar al trío DeMania, convirtiendo la sala del Teatro Variedades, en pleno centro de San José, en una olla mágica repleta de nuevos y rotundos seres humanos.

Los solos de Manring y deGrassi fueron apabullantes. Los del primero nos hicieron sentir el vértigo deslizante de un transportador multidimensional, exceptuando el tema dedicado a los habitantes víctimas de la guerra con Iraq, en el que la suavidad del fraseo nos reveló su amor por la vida.

Alex deGrassi, a través de sus solos, confirmó porqué es considerado uno de los grandes revolucionarios en la guitarra acústica contemporánea. Su precisión en las cuerdas metálicas resulta algo simple si se deja de lado el ideario que desborda su obra musical.

Ambos, deGrassi y Manring, junto al percusionista García, mostraron a la audiencia los códigos de un nuevo concepto musical que, aunque se sustenta en géneros tan consolidados como el folk o el jazz, se me antoja como la música de un futuro cercano.

Sonidos para un nuevo ser humano, quizás el portal hacia un territorio de novedosas sensaciones aún no exploradas.

Es, en definitiva, música que exige una actitud diferente cuando se la escucha. No hay que entenderla, solo hay que sentirla, pero para ello si resulta necesario comprender que estos músicos son supremos en el conocimiento del arte musical.

Trío DeMania en Concierto

Integrantes: Michael Manring, Alex deGrassi y Chris García.

Lugar: Teatro Variedades

Fceha: 3 y 4 de febrero



© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com