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Miércoles 8 de febrero, 2006

Notas Espectáculos:

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Tenaz. Fundador del Núcleo de Experimentación Teatral (NET) en 1992, Fernando Vinocour recibió el Premio Nacional de Teatro 2005 en la categoría de Mejor Director. "El premio es fruto del trabajo colectivo", aseguró. Garrett Britton
Entrevista:

Experimentador premiado

» Dedicado: Fernando Vinocour dirigió Donde el viento hace buñuelos, y con ello obtuvo el Premio Nacional de Teatro como mejordirector

María Montero
mmontero@nacion.com

Su experiencia como director lleva unos 15 años desfilando sobre los escenarios nacionales, al menos desde que fundó su propia agrupación, el Núcelo de Experimentación Teatral (NET). Sin embargo, según sus propias palabras, su más reciente apuesta escénica marca un "antes " y un "después" en su producción personal, y refleja un momento de madurez del grupo que fundó , en primer lugar, junto a la actriz Vivian Rodríguez.

Su trabajo con la pieza Donde el viento hace buñuelos, del dramaturgo argentino-ecuatoriano Arístides Vargas, hizo entrar a Vinocour en la lista de los Premios Nacionales de Cultura 2005 (que concede el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes) como Mejor Director.

La pieza tuvo una corta temporada en el Teatro 1887 el año pasado (del 29 de setiembre al 23 de octubre) pero tuvo una extensa vida en comunidades e incluso participó en un festival internacional.

¿Cómo recibe este premio?

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Dúo. Las actrices Vivian Rodríguez y Ana Clara Carranza protagonizaron Donde el viento hace buñuelos. Garrett Britton

Lo recibo con agradecimiento y complacencia porque complementa el proyecto artístico del NET durante el proceso tan rico y tan intenso que tuvimos con este montaje, el cual nos trajo una respuesta muy positiva del público, de la crítica y del mismo medio teatral.

Estos premios benefician al público de forma retroactiva. ¿Hay relación entre el favor de la crítica y las expectativas del público?

No creo que exista como "el público absoluto" sino que cada manifestación, cada propuesta -en su diversidad- genera sus propios públicos. Creo que el NET tiene un público y creo que la virtud de este montaje en particular es que llegó a un espectro muy grande de comunidades y espectadores.

"Para nosotros, la opinión del público ha sido muy importante. A partir de sugerencias, de cosas que no quedaron claras y de ciertos énfasis sugeridos, claro que el montaje sufrió transformaciones".

Su montaje de Donde el viento hace buñuelos hizo coincidir criterios. ¿Cómo lo explica?

Esta obra culmina una gran etapa de investigación, donde se puso en juego todo lo que hemos trabajado desde hace muchos años, y que son temas muy concretos. Esta obra, incluso, es la más colectiva que hemos hecho y donde queda muy claro que nuestra concepción de direccción escénica está orientada a recoger, orientar y concretar toda esa creatividad colectiva.

"Un director es el capitán de un viaje en barco. El mérito del director es que es el responsable en primera y última instancia de lo que resulte de ese proceso, y ahí sí que no es cualquiera el que puede acertar".

¿Cuáles fueron sus principales motivaciones para dirigidir este texto de Aristides Vargas?

Uno: es el texto más complejo al que me he enfrentado en toda mi vida e implicó un desafío enorme y puso a prueba toda la creatividad que pudiéramos tener. La otra razón es que trata con la complejidad de la condición humana, en muchos niveles de realidad y de conciencia; es una obra que tiene que ver con cosas muy cercanas, cotidianas y cruciales para cualquier ser humano, y de ahí su universalidad. Aquí, Arístides se me parece a Shakespeare, en su universalidad.

Hay una suerte de hermandad estética entre usted y Arístides Vargas, pues también dirigió recientemente la obra de este autor, Pluma y Tempestad. ¿Cree que esto favoreció su apropiación de la obra?

Ciertamente, hay una hermandad que tiene que ver con que Arístides es muy poético en su dramaturgia, en su lenguaje. Él lo llama una "dramturgia agujereada", que permite el cruce con todos los demás lenguajes escénicos.

"En este punto hay una coincidencia total: me interesa un teatro donde los lenguajes dialoguen, se contrapongan, y no necesariamente las escenotecnias o la actuación vengan a ser una mera ilustración del texto, sino que multipliquen los significados.



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