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Domingo 5 de febrero, 2006

Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1179409

Merecido. Chepe y sus compañeros de Savia dejaron en alto a la música nacional. Gran actuación. Garrett Britton.
Nota de la portada:

Punk: hasta por debajo de la lengua

» La banda californiana dio el viernes uno de los mejores conciertos que el Planet Mall haya visto. El punk y la adrenalina corrieron a lo loco entre los presentes

Víctor Fernández G.
vfernandez@nacion.com

La impresión fue en las dos vías, pues no solo el público salió boquiabierto del concierto de Strung Out, sino que los propios músicos californianos tienen que estar pensando aún en la tremenda explosión de adrenalina que desataron, la noche del viernes, en el Planet Mall.
Además:
Galería de fotos: Concierto Strung Out

La discoteque fue un hervidero de sudor, gritos y altas emociones, cuando cientos de jóvenes llenaron el lugar para no perderse el concierto de más alto perfil que la escena punk nacional haya vivido, con los Strung Out como protagonistas.

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Grande.Chris Aiken y su bajo se movieron por todo el escenario. Aunque parecía algo resfriado, el bajista estuvo soberbio. Marianela Viquez/Para La Nación

Los estadounidenses dieron el espectáculo con el que sus seguidores soñaban, no solo por haber incluido sus mejores temas, sino también por la enorme entrega que pusieron sobre la tarima. Razón tienen aquellos que idolatran a este quinteto, pues lo suyo es profesionalismo en estado puro.

Excelente. La joven productora Destiny Recordings sacó una calificación de 10 en todos los aspectos. Por meses, Alejandro y Carlos -creadores de la promotora- persiguieron y pulsearon a Strung Out para convencerlos de tocar en Costa Rica. Ambos jóvenes sabían que el público tico lleva años quemándose por ver a una banda punk enorme... y no se equivocaron.

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Cerca.Jason Cruz cantó a centímetros del público.Marianela Viquez/Para LN.

El viernes Destiny acertó en todo: la puntualidad fue militar, el orden siempre se mantuvo y se controló a los miembros de la seguridad privada para que dejaran de aplicar innecesarias llaves a los asistentes más eufóricos.

El único lunar -que no dependió de la productora- fue la venta de cerveza. Para controlar el acceso de menores al licor, a los que tenían cédula se les identificó con un distintivo, lo cual está bien. Lo que estuvo mal (¡muy mal!) fue que solo se habilitara una barra en el segundo piso y que, para colmo, solo hubiera una persona sirviendo bebidas. Aquello fue un desmadre y al pobre bartender le llovieron madrazos y reclamos por parte de gente desesperada que, a codazos y empujones, trataba de que le sirvieran aquello por lo que ya había pagado.

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Accesibles.La banda firmó decenas de autógrafos. Garrett Britton.

Música, maestros. Los teloneros dejaron al punk centroamericano en lo más alto. Los primeros en abrir fuego fueron los pinoleros Q69K, seguidos de los panameños Capitán Ponche.

Savia inauguró el segmento tico. El grupo puso al público en movimiento y se lució con Silver Tongue Devil, original de Pulley, aquel rejuntado donde tocó el finado exbajista de Strung Out, Jim Cherry.

Igual de buena recepción tuvo Upshock, mientras que UFO innovó con la suma de un trombón y un teclado a su tradicional punk. El cartel de teloneros lo completó Macbeth, banda que dejó al público más que entonado para comerse el plato fuerte... ¡el más fuerte!

A las 9 p. m. (como se había anunciando), los cinco californianos estaban en escena. Su sola presencia causó una reacción tan eufórica que los encargados de seguridad sudaron la gota gorda conteniendo a la masa que estaba al otro lado de la barricada.

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Estampa.Jake Kiley vuela mientras su guitarra habla. Eddy Rojas.

Enfundados en ropas negras, los Strung Out empezaron a lo grande, con un tema consentido: Analog. Había que ver a aquel gentío desbocarse, cantar victoria, moverse a un mismo ritmo mientras los más dichosos "nadaban" encima del mar de cabezas.

El cantante Jason Cruz literalmente se ganó los aplausos con su sudor, pues a la segunda pieza su camisa ya estaba empapada. Los guitarristas Jake Kiley y Rob Ramos fueron un balance: el primero desatado y el otro sosegado. El bajista Chris Aiken tocó con el alma mientras que el enorme Jordan Burns demostró por qué se le considera un maestro de la batería.

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Clavado.El batero Jordan Burns "nadó" al final. Jorge Navarro para LN.

Too Close to See, Cult of the Subterranean, No Voice Of Mine, Mind Of My Own, Ultimate Devotion, Velvet Alley, Blueprint Of The Fall, Savant, Swan Dive, Matchbook, Cementery... un repertorio al que no se le podía pedir algo más.

Sorprendidos... así terminaron los fans y los californianos que fueron grandes frente a ellos.



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