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 Maestro.El tico Marcelo Padilla (foto) es alumno de Milán Turcovic, considerado "el Pelé" del fagot.Garrett Britton,.
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Entrevista:
En la mira de un fagot » Marcelo Padilla Murillo fue elegido primer fagot de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena. Es el más joven, el único tico y una de las promesas más grandes del grupo.
Karina Salguero-Moya.
Colaboradora de La Nación.
Con unos ojos brillantes llenos de imágenes de mil escenarios, el fagotista costarricense Marcelo Padilla imprime entusiasmo en cada palabra que articula alrededor de su compañero de melodía, ese instrumento misterioso que llaman fagot.
Es el mismo instrumento que le recarga una doble misión de por vida: de interpretarlo como un maestro y de difundir más información acerca del misterioso tubo de madera y caña de bambú.
El pasado 21 de diciembre concluyó un periodo de disciplina y esfuerzo para Padilla. Hace unos meses Marcelo había hecho una audición para optar por el puesto de primer fagot de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena, en Austria, y ese 21 de diciembre finalmente se presentó para defender su talento y conocimiento de la música.
El proceso tardó un día entero. Para el proceso de selección se presentaron 31 fagotistas, preseleccionados de entre 90 solicitudes, ante 20 jueces. Las primeras rondas fueron con el telón cerrado y una vez que quedaron dos fagotistas, Padilla incluido, los hicieron presentarse cara a cara con el jurado. Al final de la jornada lo eligieron a él. Para Padilla fue uno de los momentos más sublimes de su carrera.
Arriesgarse.Pasara lo que pasara, este músico de 25 años había comprado un tiquete para viajar a Costa Rica el 22 de diciembre, y una vez aquí, con su familia, iba a correr a encontrarse con el mar.
Luego de su paseo tropical se entrevistó con Viva y contó con una modestia muy elegante los detalles de su carrera. Porque si el fagot no estaba entre los instrumentos más populares de la orquesta, Marcelo Padilla se ha encargado de cambiar el paradigma y bajo la batuta de su maestro, Milán Turkovic, a quien Padilla señala como "el Pelé del fagot", encontró la seguridad y temple para no sucumbir de nervios ante públicos y jueces inclementes.
La oportunidad de estar en una de las cunas de sonidos perfectos y aplausos, llenos de honestidad o castigo, le ha dejado una habilidad inquebrantable para enfrentar las más rigurosas audiciones y el valor de no temblar aún cuando sus compañeros de silla tienen, en promedio, 42 años de edad.
El fagot.Hacer sonar un fagot no es fácil, se necesita técnica y precisión, pero hacer música con él es todavía más difícil. El fagot de Marcelo Padilla parece ser otra voz, la voz de sus propias ideas.
En su etapa colegial en Costa Rica participó en la Orquesta Sinfónica Juvenil por dos años, pero asegura que las clases del fagotista costarricense Carlos Ocampo fueron decisivas en su carrera.
A los 17 años se fue a España a estudiar en el Conservatorio Superior de Música y a los 19 concursó para formar parte de la Orquesta de la Ópera de Barcelona como segundo fagot y obtuvo el puesto.
En sus primeras presentaciones acompañó a los consagrados Ricardo Mutti y Plácido Domingo y también a Íride Martínez, la mágica soprano costarricense que ha adquirido un lugar especial entre los cantantes líricos del mundo.
Su carrera ya era envidiable, como le decían sus conocidos, hasta que recibió una clase maestra con Milán Turcovic en Valencia.
Padilla le preguntó si podía ir a Austria a audicionar como uno de sus estudiantes. Turcovic le contestó que sí, sin ninguna señal de trato, y al poco tiempo y con el asombro de todos, Marcelo renunció en Barcelona y se fue a probar suerte en la Universidad de la Música y el Arte Dramático, donde lo seleccionaron para una maestría en fagot y recibió clases con Turcovic, con quien desarrolló una gran amistad. Gracias a esta buena relación, cada cierto tiempo participa en sus orquestas de cámara, un honor que le saca una risa nerviosa.
Padilla vive de aplausos y susurros de ese instrumento largo de madera, con tal flexibilidad de sonidos que en el gremio los conocen como " los payasos".
El joven dedica el día entero a su técnica y dice que se le pasa el tiempo entretenido, ensayando.
En el 2002 concursó para el puesto de segundo contrafagot en la Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena, ganó, y se ha mantenido allí hasta la hoy, porque luego del nombramiento del 21 de diciembre este intenso basoon se hará escuchar por todo el mundo.
Sus padres lo han apoyado en cada nota que ha salido de su mente. Y es que hay música en su genealogía: su abuelo era dueño de la Orquesta de los Murillo, que se presentaba en San José.
Entre su mente conquistadora se mantiene la idea de impartir alguna clase maestra en nuestro país. No es para menos, tantas notas acumuladas en su mente podrían aportar mucho a los músicos en formación.
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