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Miércoles 11 de enero, 2006 |
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El Barco abre espacio de creación » Inédito:Nosilicona -iniciativa del Conservatorio El Barco- quiere que el talento joven protagonice una nueva época para la escena ticaMaría Montero mmontero@nacion.com La iniciativa no tiene competencia, al menos por ahora. Nosilicona Espacio Mensual, Escena Alternativa es el primer paso del Conservatorio El Barco-Taller Nacional de Danza en el calendario del 2006, y consiste en una convocatoria para que todos aquellos jóvenes talentos de la danza puedan tener (o al menos, aspirar) a un espacio de investigación, creación, confrontación y promoción de sus propuestas. El coreógrafo Jimmy Ortiz, director del conservatorio y uno de los pincipales responsables de la iniciativa, lo define como un "espacio de ideas escénicas" . "Es un espacio totalmente necesario: para desarrollar lenguajes, para desarrollar búsquedas y para motivar a los más jóvenes", define. "Hay mucho talento y Nosilicona es para quien tenga buenas ideas y sepa defenderlas", aclara. La primera convocatoria para la presentación de propuestas tiene como fecha límite el próximo 1 de marzo. La primera de las cuatro fechas del proyecto será el lunes 24 de abril y, según lo estipulado, las citas siempre serán los últimos lunes de cada mes. (Ver recuadro). Las propuestas recogidas serán seleccionadas por un jurado especializado que, por un asunto presupuestario, únicamente podrá seleccionar cuatro. Los cuatro creadores elegidos en esta primera convocatoria (habrá otra para el segundo semestre del año) contará con asistencia logística, económica y retroalimentación artística para la producción de su proyecto. "Hay mucha gente joven por ahí muerta de ganas de hacer cosas", asegura Ortiz. "Quien esté buscando o experimentando tiene que tener un espacio para presentar su trabajo, pues puede ser la semilla para un gran hallazgo futuro". El año pasado, el Conservatorio El Barco graduó a 21 nuevos bailarines, tras tres años de talleres intensivos y una formación escénica multidisciplinaria. Como director del Barco, Ortiz conoce de cerca las necesidades de los nuevos artistas. De hecho, acepta que la idea del proyecto es parte de la retroalimentación con los estudiantes. "Evidentemente, aquí hay una postura: no hay una sola forma de ver la danza y de ver el arte escénico", reflexiona el coreógrafo. "Las nuevas generaciones necesitan sentir que no hay una sola manera de hacer danza, sino que también cuenta lo que los jóvenes pueden buscar personalmente. Queremos que sea un espacio provocador: hace falta ese lugar para la danza". Visibilizar el trabajo de los artistas jóvenes no es tarea de un día -ni siquiera de un año, pero por algo se empieza: quienes resulten seleccionados para presentar su propuesta ante el público tendrán lo que podría considerarse el "sueño dorado" de cualquier artista joven: oídos para ser escuchados, ojos para ser vistos, $200 en el bolsillo y un DVD con la copia de su trabajo, entre otras ganancias intangibles. "Nosotros nos encargamos de producir el espectáculo", dice Ortiz. "Somos como una especie de motorcito de arranque y si alguien tenía una idea osada que siempre había querido trabajar, este es el lugar que tiene para trabajar". El coreógrafo asegura que la convocatoria no es restrictiva aunque -lógicamente- no es para quienes han tenido una larga vida sobre los escenarios. "Queremos ir creando poco a poco este espacio alternativo para la danza: multidisciplinario, que mueva a otros públicos, que el artista pueda utilizar elementos riesgosos y novedosos para la escena. Que sea ese lugar donde pueda buscar y experimentar sin limitaciones".
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