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Domingo 31 de diciembre, 2006 |
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A viva voz Víctor Fernández G. vfernandez@nacion.com En vivo. Ingratos serían los que se quejen de la oferta de conciertos internacionales en el año que agoniza. Usted piense el género musical, que de fijo al menos un “chivo” de ese ritmo hubo en el 2006, con toda la gama de escenarios, precios, calidades y reacciones. Estos son algunos de los puntos que quedaron marcados en la libreta. El mejor. No importa que uno sea o no salsero, pues igual el espectáculo Música con amor tuvo tal calidad que difícilmente hubo otro concierto que se le acercara en excelencia en el 2006. Además de la jugosa planilla –Olga Tañón, Gilberto Santa Rosa y Víctor Manuelle– , el espectáculo fue un derroche de buena organización, excelente sonido y público satisfecho. Otro éxito para la mancuerna de Producciones Marvin Córdoba y los supermercados Mas X Menos, que ahora enfrenta el reto de superarse. El listón quedó alto. ¡Benditos! A pesar de ser numeroso y económicamente rentable, el público joven roquero había sido por años el olvidado. Para su buena fortuna, la firma Destiny Recordings se fajó y eso permitió que el 2006 fuera un año inédito, con visitas de bandas estadounidenses de altísimo calibre como Fear Factory, Death By Stereo, Voodoo Glow Skulls y Strung Out (estos últimos responsables del que posiblemente fue el mejor “chivo” de rock del año). Por desgracia, Destiny también pagó por su inexperiencia y tuvo como lunares los fallonazos en el show de VGS y la frustrada visita de The Ataris. Memorable. Aunque su menú resultó un arroz con mango y que la asistencia se quedó corta, el Festival Imperial nos hizo sentir que podíamos aspirar a conciertos iguales a los del Primer Mundo. Las actuaciones de The Rasmus, Sting y, en especial, Jamiroquai hicieron que el boleto valiera la pena y que muchos estén esperando la próxima edición, inicialmente fechada para noviembre próximo. Altos y bajos. Entre las actuaciones inolvidables del año se cuentan la de Foreigner (¡chivazo!); la de Scott Henderson; la de Andy Summers (pese al deslucido cierre que ocasionó Tito Oses); T.O.K. volviendo loco a Limón, y la fiebre desatada por el español Joaquín Sabina. Entre lo malo resalta la ridícula escalada en el precio de los boletos, propiciada por algunas productoras, los infumables revendedores y el propio público, que se dejó pagar caprichos. Igual de malas fueron las actuaciones de RBD (mucha convocatoria a cambio de cero talento musical); la saturación de Mägo de Oz (¿de cuándo acá se volvieron el mejor grupo de la tierra?), y la ¿calidad? del sonido de los Black Eyed Peas. Sin embargo, lo peor del 2006 fue un disque productor que se dejó cobrar lo que le dio la gana para supuestamente traer a Ricardo Montaner, solo para no hacer el concierto y, al final, desaparecer con toda la plata. ¿Así o más feo?
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