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 Sincero. Según Timberlake, no se arrepiente de nada de lo que ha hecho, excepto de algunas vestimentas y peinados. archivo
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París:
Timberlake promociona disco Austin Scaggs
GDA/El Universal/México
Justin Timberlake actúa en un club con su banda de 12 integrantes para promocionar el lanzamiento de FutureSex/ LoveSounds.
El sonido es suficientemente poderoso para llenar un estadio y su guitarrista ocupa un lugar relevante, empujando el funk hacia territorios del rock. A la mitad de Like I love you, Timberlake toca el riff de Smells like teen spirit, de Nirvana.
Antes de interpretar su nuevo sencillo, SexyBack, dice: “Esta canción es de mi nuevo álbum. Si no les gusta, jódanse”. Lynn Harless, madre de Justin, canta el éxito a todo pulmón.
Lynn dio a luz a Justin cuando tenía sólo 20 años. Los dos, dijo, de cierta forma “crecieron juntos”.
Inicios. Timberlake perfeccionó sus habilidades para cantar en la iglesia, durante su infancia en Millington, Tennessee, y su abuelo le enseñó algunos acordes de guitarra. Poco después, a los 10 años, viajó a Orlando, donde cantó éxitos del Top Forty e hizo sketches en El nuevo club de Mickey Mouse.
Incluso entre futuras celebridades como Britney Spears, Ryan Gosling, Christina Aguilera, Keri Russell y JC Chasez, Justin destacaba. A los 14 años, con ´NSync, firmó su primer contrato y de inmediato se convirtió en un engreído.
“Yo pensaba que era el tipo más cool”, recuerda. “Nadie podía decirme nada o les contestaba: ¡Idiotas! ¡Tengo un contrato discográfico!”.
Esa actitud se extendió a las giras con ´NSync. “Creo que me gasté todas mis vidas cuando era adolescente”, dice. “Siempre es más emocionante beber cuando no está permitido que lo hagas. Ahora trato de no desgastarme tanto”.
Uno puede pensar o no que Timberlake debería estar avergonzado, pero no está arrepentido, excepto por algunos peinados y vestimentas. “Fueron grandes tiempos, aunque estaba siendo violado monetariamente por un Svengali”, dice, refiriéndose al inicio del grupo con el empresario de Backstreet Boys, Lou Pearlman.
Amor. En cuanto a su vida amorosa, no quiere hablar, aunque estuvo feliz de asestarle un golpe a los paparazzi que los han acosado a él y a Cameron Diaz desde que empezaron a salir juntos.
“Son como cromosomas, que se siguen multiplicando”, dijo, “pinches enfermos. Seguramente encabezan la lista de las profesiones más horripilantes del mundo”.
Después del show, en el lobby del Le Faubourg Sofitel, Cameron Diaz posa su mano sobre el bolsillo izquierdo del pantalón de Justin. Ambos piensan ir a McDonald´s y, junto a la mamá de JT, charlan con el mánager Johnny Wright, quien le informa a Timberlake que SexyBack fue escuchada más de 85 mil veces en su página Web.
Un momento después, Harless y Diaz se ríen de una chica que usa una camiseta que dice: “Me acosté con Justine tres veces”.
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