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Sábado 9 de diciembre, 2006 |
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Crítica de cine: Venganza femenina Contra John: Con aversión a las mujeresWilliam Venegas wvenegas@nacion.com En el amor, dice el refrán, “echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas”. Esto no lo considera el joven protagonista, guapo y donjuán, de la historia que se nos cuenta en la película Todas contra John (2006), dirigida por Betty Thomas. En esta comedia juvenil, el apuesto John Tucker tiene todas las condiciones para ser “el chico deseado” del colegio, además de ser el capitán exitoso del equipo de baloncesto, y él aprovecha muy bien su paradigma de casanova. ¿Qué hace? Simple: ¡decirle lo mismo a todas las chicas, pero con distinto acento! ¿Con cuál acento? Exactamente con el que ellas quieren escuchar. Por eso, las “güilas” caen así de redonditas. Por supuesto que el filme se muestra misógino con su imagen de las jóvenes, ellas son tontonecas en serie. Tres de esas muchachitas se unen cuando descubren el juego del galán. Se unen entre ellas y con una cuarta joven más, para vengarse. Ya se sabe: nada peor que un grupo de personas despechadas. Lo primero que hacen ellas es cortar con John, después viene el desquite. Muerta la burra, viene la albarda. En tanto, la película sigue mostrando su inoportuno machismo y su vulgar misoginia (aversión a las mujeres). Por eso, sigue presentando a las muchachas como tontuelas en el ejercicio de la venganza y todo sale a favor del hombre, sin justificarse. Pareciera que la consigna del guion es aquello de “mujeres juntas, ni difuntas”. No se trata de un largometraje inteligente ni mucho menos. Si usted vio antes los avances de esta comedia y juzgó que era una película mala, pensó bien. La trama pudo dar para un ingenioso vodevil, pero no pasó de estupideces y majaderías. La leña verde mal se enciende. Las actuaciones son esquemáticamente deplorables, no solo las de las jóvenes Britanny Snow, Arielle Kebbel, Ashanti y Sophia Bush, sino también la del actor majo, Jesse Metcalfe, conocido por su papel de jardinero sexy en la serie de televisión Esposas desesperadas, ¿lo recuerdan? Sin ninguna creatividad escénica o visual, con música de alboroto y montaje perezoso, la directora Betty Thomas solo ofrece un humor cansado, agotado en sí mismo, que nace muerto: es película totalmente repetitiva y ya sabemos que agua pasada no mueve molinos. Les aconsejamos desistir de ver esta mala película, porque cuando se pierde el humor, todo va de mal en peor. Así le sucede al filme, por lo que resulta comedia penosa. Esta es una película mezquina como cine y sosa como farsa.
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