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Domingo 3 de diciembre, 2006 |
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Miguel Ríos azotó el Palacio Espectacular: Con más de 60 años este roquero impresiona por su energía en su escenario, al demostrar que está como nuevo.Alberto Zuñiga betofono65@gmail.com En el fondo creo que todos tenemos un Miguel Ríos por dentro. Todos a los que nos gusta el rock, desde luego, y en aquellos en que el espíritu de la rebeldía siempre está latente aunque no sean roqueros. Quienes asistieron al Palacio de los Deportes la noche del viernes, a dar la bienvenida al regreso de un mito en el rock iberoamericano, definitivamente quedaron impactados por el derroche energético que todavía tiene este señor. Saltando al modo grunge, gesticulando coreográficamente muy al estilo de Jon Anderson de Jethro Tull, moviendo la pelvis como un “güila” del pop, serpenteando eróticamente a lo Morrison en el banco donde estuvo sentado, sacando la lengua con el desparpajo de Gene Simmons de Kiss y puteando a todo aquel que no se moviera, este viejo rey del rock nos dejó alucinados. Y para colmo de bienes sigue cantando “de puta madre” rescatando así su frase favorita de la noche. El buen rock. Miguel Ríos está de atar. Se nos remató este joven de 62 años aunque uno de sus mejores amigos, casi un padre para él, nos contó que eran 65. Poco importa. La verdad es que ya cruzó la frontera, esa que nos manda a la tercera y en la que ocasionalmente hay que meter la doble tracción. Pero este Miguelito todavía anda en quinta y, aunque el mismo reconoce que ya no tendría que andar en estos trotes, nosotros le agradecemos que nos haya hecho saltar de las sillas pues porque a veces se nos olvida trotar. El Ríos ha vuelto con rock de muy buen peso y hechura, colmado de blues que, por cierto, es lo que le va mejor. Sus baladas blues, viejas y nuevas, tienen ese olor que eriza la piel y que lo convierten en uno de los legendarios “road-singers” de los años 50, en vías de extinción. Con canciones como Bienvenidos, Años 2000, El ruido de fondo, Niños Eléctricos, Alegría de Vivir y la infaltable Himno de la Alegría recuperó del pasado remoto la fuerza de su rock primigenio. La banda que le acompañó no pudo estar mejor ajustada y los guitarristas aumentaron el poder del show con excelentes riffs de heavy metal. El blues es lo que siempre le ha salido mejor al Miguel Ríos y su nueva producción está llena de ellos. Miguel Ríos 60mp3 es un disco que tendremos que salir a buscarlo. Algunas de sus canciones evidencian esa vuelta al blues, pero ahora desde una perspectiva muy diferente. 60 razones es una de ellas y casi lo dice todo de este retorno a la escena. Pero ahí están El blues de la Inconformidad, BB que Bebes, Cosas que le debo a Madrid y Arte de Vivir que nos descubren las emociones y pensamientos actuales de este roquero maduro de sí mismo. Reyes del mambo es una pieza étnica inspirada en los “marielitos” de Cuba y Oración de un poeta llamado Juan José Montero escrita tres meses antes de la invasión a Iraq por las fuerzas supremas del desorden universal. Fue aquí donde el hombre despotricó contra Bush y de paso le dedicó algunas palabritas de indignado. Ya se imaginarán la efervescencia de ánimo cuando llegó el turno de cantar Santa Lucía, El blues de la soledad y El del autobús y A todo pulmón. En esta última corroboró su potencial expresivo, desgarrador y lacerante. Tendría que haber ido más público al retorno de este rey, pero suponemos que tantos años de distancia, nada nuevo sonando en las radios y una billetera muy maltratada afectaron un llenazo masivo. |
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