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Domingo 3 de diciembre, 2006 |
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No tira la toalla: Rocky Balboa resucita a Sylvester Stallone ¿Desesperado?: Tras más de una década de fracasos, el actor recurre a su personaje más famoso para intentar un regreso a la gloriaVíctor Fernández G. vfernandez@nacion.com La lista de filmes estelarizados por Sylvester Stallone en la última década es tan mala como prescindible. De ahí que suene lógico que el otrora popular actor recurriera a un viejo amigo para volver a llamar la atención del público. Rocky Balboa es el título de la sexta entrega de la saga creada por Stallone sobre un campeón del boxeo y que debutará, en los cines de todo el mundo, en las últimas semanas de este mes. La historia del filme aplica tanto para el protagonista como para su personaje: una vieja gloria, olvidada ya por sus antiguos seguidores e ignorada por las nuevas generaciones, decide revivir sus años de oro e intentar el regreso. Motivo. Después del fracaso de Rocky 5 (1990), muchos creyeron que Sly Stallone dejaría, al fin, en paz al Semental italiano. Claro, en aquel entonces nadie se imaginaba la cadena de fracasos que estaba reservada para una de las estrellas de cine más populares de los 80. Se puede decir que el drama de alpinistas Cliffhanger, de 1993, fue el último éxito de taquilla de Stallone. Después (con la excepción de la aplaudida Cop Land), todo lo que siguió fue material desechable: El especialista, Asesinos, D-Tox, Judge Dredd, Get Carter, Daylight, Driven, Spy Kids 3-D... un fiasco seguido de otro mayor. Stallone dejó de ser una estrella consagrada y empezó a caer en la categoría de “astro clase b”. Mientras que los otros grandes actores de acción –sus amigos Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis– se mantuvieron vigentes, ya fuera en la política o con otro tipo de cine, Sly parecía ir en picada. De ahí que el revivir la franquicia de Rocky se le tornó algo casi que inevitable. Era la tabla de salvación para su alicaída carrera. “Roquito”. 30 años después de que la Rocky original ganara el Oscar a la mejor película y a 16 años de distancia de la anterior entrega de la saga, Rocky Balboa devuelve al público a Filadelfia, donde el excampeón de los pesos pesados vive del recuerdo. Rocky está viudo y su hijo creció y se olvidó de él, por lo que el pugilista no tiene otra compañía que los clientes del restaurante de comida italiana con el que se gana la vida. Casi que sin proponérselo, Rocky se cruza en el camino del actual monarca, un boxeador joven pero desprestigiado por no enfrentarse a oponentes de peso. Una serie de acontecimientos terminan con el viejo Rocky de nuevo en el cuadrilátero, con un “carajillo” al frente, dispuesto a aplastarlo. En la esquina de Balboa el público reconocerá dos caras familiares: su cuñado Paulie (Burt Young) y su entrenador y extutor de Apollo Creed, Tony Duke (Tony Burton). Decir que Rocky ganará el combate sería irresponsable, pues bien podría salir en camilla del ring. Pero, aún en caso de que Rocky muera, Sly tiene un as bajo la manga: un cuarto filme del indestructible John Rambo viene para el 2007. |
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