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 Viva. La obligación del primer mandamiento, de Mozart: presente en Salzburgo.AFP
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Salzburgo:
Mozart se hizo niño
Salzburgo. DPAEl Maratón de Mozart, una de las propuestas del Festival de Salzburgo de este año, culminó en la tarde del viernes con dos obras poco conocidas que el niño prodigio compuso para la escuela con tan solo 11 años.
El director John Dew fue el encargado de la puesta en escena de Apollo et Hazinthus ( Apolo y Jacinto) y Die Schuldigkeit des ersten Gebots ( La obligación del primer mandamiento), dos propuestas con guiños históricos que arrancaron los aplausos del público.
Las obras fueron compuestas por el joven Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) para el teatro escolar de Salzburgo, por lo que el director quiso representar la obra latina Apolo y Jacinto en el lugar del estreno. Para ello, el pequeño escenario del aula universitaria fue transformado en un teatro barroco con bellos paisajes de fondo, que realzaron el refinado vestuario de los artistas y sus historias pasionales. Sin embargo, La obligación del primer mandamiento sigue el esquema del teatro de la Contrarreforma: las fuerzas del Cielo y el Infierno intentan llevarse consigo el alma humana.
Ambas composiciones no tienen nada que envidiar a las óperas tardías de Mozart en cuanto a la dificultad que presentan a los cantantes. Y al final del maratón una pregunta domina el Festival de Salzburgo: ¿Cómo pudo un niño componer esta música?
El genio practicaba el clavicordio desde los cuatro años y componía pequeñas obras de considerable dificultad; a los seis, tocaba con destreza el clave y el violín.
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