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 Fama.Taylor Hicks no ha recibido buenas críticas con respecto a su voz.ARCHIVO
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Ganador de American Idol:
Taylor defiende su voz
Alabama, EE.UU. AP. Una juez federal le prohibió temporalmente a un productor que venda canciones grabadas por el ganador de American Idol Taylor Hicks años antes de que se hiciera famoso.
La juez federal del distrito Virginia Emerson Hopkins emitió su fallo esta semana luego de que Hicks presentó una demanda formal contra William Smith, de Nashville, Tenesí, quien colocó en iTunes dos canciones que fueron grabadas por Hicks hace varios años.
En una entrevista con la agencia AP, Smith aseguró el pasado jueves que dichas canciones ya no estaban disponibles en el mencionado sitio de Internet.
La juez programó una audiencia el próximo 30 de agosto en donde decidirá si la orden actual será permanente o no.
El cantante alega en su demanda que Smith y sus compañías, William Smith Productions y Baldwin Entertainment, intentaron hacer dinero vendiendo tres canciones que él mismo compuso y grabó con Smith: The Fall, Son of a Carpenter e In Your Time.
"Smith no tiene los derechos de esa música", señaló Hicks.
Sin embargo, el productor dijo haber firmado contratos con el cantante y argumentó que publicó los temas con el fin de ayudar a disipar las malas críticas sobre el primer sencillo de Hicks, Do I Make You Proud, publicado el pasado mes de mayo luego que ganó el concurso televisivo American Idol.
"Me exasperó porque sabía lo talentoso que es como artista y compositor", le dijo Smith a la AP.
"Yo adoro a Taylor Hicks, y durante tres meses estuve refutando la cobertura negativa que recibía de los medios", aseguró.
Según la querella de Hicks, las canciones se grabaron en 1997; según Smith, en junio del 2001. Smith dijo no estar seguro de cuántas copias se han vendido, pero Hicks recibirálas regalías que se le deben.
En una declaración jurada el abogado de Taylor Hicks, Michael J. Douglas, dijo que cada una de las grabaciones eran demos que tenían una muy mala calidad y que su distribución podría dañar la reputación que goza en la actualidad su cliente en la industria musical y ocasionarle daños financieros enormes e irreparables.
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